Medio Oriente

23 julio, 2019

Hezbolá, la guerrilla que derrotó a Israel

La semana pasada el Gobierno de Mauricio Macri creó un registro de organizaciones terroristas con el objetivo principal de incluir allí a la agrupación político-militar libanesa por sus supuestos vínculos con el atentado a la AMIA. ¿Quiénes son y cuál es su historia?

La semana pasada el Gobierno de Mauricio Macri creó un registro de organizaciones terroristas con el objetivo principal de incluir allí a la agrupación político-militar libanesa por sus supuestos vínculos con el atentado a la AMIA. ¿Quiénes son y cuál es su historia?

Otro vínculo entre religión y política

Para comprender a Hezbolá, hay que comenzar por conocer la relación histórica que la política tiene con la religión entre quienes profesan el Islam. A diferencia de los países atravesados por el paradigma occidental de la Revolución Francesa, que separó (formalmente) la iglesia del Estado, esto nunca sucedió en el mundo musulmán.

Es por eso que muchas organizaciones se autoproclaman islamistas y su historia moderna se remonta a 1928 cuando se funda la Hermandad Musulmana en Egipto. Con el correr de los años esta se fue expandiendo por varios países del mundo árabe y se trató del primer partido que adoptó el Islam como basamento de su proyecto político.

A pesar de su temprana aparición y el desarrollo de diversos teóricos a lo largo del siglo XX, durante décadas estuvo relegada por los gobiernos nacionalistas o pro-occidentales que imperaron en Medio Oriente. Debido a las persecuciones su trabajo fue eminentemente social.

La irrupción masiva y expansión del islamismo se dio entonces a partir de 1979 con la llegada al gobierno de la Revolución Iraní.

¿Qué es el islamismo o Islam político?

Esta corriente sostiene que los postulados del Islam y sus preceptos son aplicables a un programa político e integral para la sociedad. De allí se desprende la Sharia o ley islámica.

Pero resulta necesario aclarar que no existe una única forma de interpretar el Corán (libro sagrado de los musulmanes) y esto se refleja, a su vez, en las distintas organizaciones que promueven el islamismo.

No es lo mismo la Sharia en Sudán, donde se practica la mutilación genital femenina, que en Irán donde las mujeres pueden manejar autos y asistir a la Universidad.

Revolucion iraníEl cientista político francés y especialista en Medio Oriente, François Burgat, explica algo básico pero necesario: “Son las personalidades islamistas quienes hacen el islamismo y no al contrario”. Además agrega que “según la naturaleza del terreno social que atraviesa, de las fuerzas políticas que se apropian de él, y de las reacciones de los regímenes, la corriente islamista se expresa con multitud de registros y a través de modos muy distintos. Ninguno de ellos puede ser una clave de lectura única e intemporal”.

Pero su existencia y desarrollo también se explica porque logró representar y canalizar las demandas de diversos sectores sociales.

Con la revolución iraní de 1979 y el primer gobierno islamista de la historia, hacen su irrupción en la política clases que habían sido relegadas históricamente en Medio Oriente.

El investigador francés Gilles Keppel explica que “el movimiento islamista es doble. En él encontramos a la juventud urbana pobre, surgida de la explosión demográfica del tercer mundo, del éxodo rural masivo y que por primera vez en la historia tiene acceso a la alfabetización”. A su vez, señala que también forman parte “la burguesía y las clases medias piadosas que fueron marginadas en el momento de la descolonización llevada a cabo por los militares o por dinastías que se hicieron con el poder”.

Es decir que el islamismo tiene un importante arraigo popular, especialmente en su versión más radicalizada, y también nacional. Aunque esto no suponga necesariamente un proyecto político ligado a las reivindicaciones populares progresistas o de izquierda.

Conservadores y radicales

Toda revolución genera su reacción. La llegada al poder en Irán del ayatolá Jomeini en 1979 supuso un auge del Islam político y a su vez una radicalización del mismo en contraposición a los planteos reformistas de la histórica Hermandad Musulmana.

Es en esta línea que, en la década de 1980, aparecen grupos armados islamistas como Hezbolá en El Líbano y Hamás en Palestina.

Hezbolá 3Como respuesta, la dinastía de Arabia Saudita emerge como foco de contención. El islamismo conservador pasó así a ser financiado por uno de los países más ricos del mundo y sus aliados estratégicos.

Para sofocar el intento de extender la revolución iraní al resto de Medio Oriente, Riad impulsó su propia “cruzada”: la guerra de Afganistán. Miles de mujaidines fueron enviados como combatientes internacionalistas a detener el avance del comunismo soviético.

De allí la ligazón del saudí Osama Bin Laden con los talibán que luego gobernaron aquel país.

Un movimiento de resistencia a la ocupación

Los orígenes de Hezbolá (“Partido de Dios”, en árabe) deben remontarse a la década de 1970 cuando la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se instaló en El Líbano luego de ser expulsada de Jordania. En 1975 el estallido de la Guerra Civil libanesa por el enfrentamiento entre palestinos y falangistas cristianos respaldados por Tel Aviv llevó a que, en 1978, Israel ocupara el sur del país.

Sin embargo, en 1982 el Estado sionista decidió realizar una invasión total para expulsar a la OLP llegando hasta Beirut, la capital. Es ese mismo año que diversas organizaciones islamistas del Líbano comenzaron a organizarse para resistir al ocupante extranjero. Allí nació Hezbolá, aunque su fundación formal se dio recién en 1985.

Con respaldo económico y formación militar de la Guardia Revolucionaria iraní, rápidamente la organización político-militar comenzó a socavar el poderío de las Fuerzas Armadas de Israel.

Hezbolá historiaDurante 22 años la fuerza ocupante permaneció en el sur del país realizando distintas incursiones con el objetivo ya no de derrotar a la OLP (lo cual logró en 1982) si no, ahora, a Hezbolá. Sin embargo su fracaso se consumó cuando finalmente se tuvo que retirar en 2000. En 2006, una nueva incursión terminó de manera similar con la mediación de Naciones Unidas.

Mientras los soldados israelíes dejaban territorio libanés, fuerzas islamistas le seguían el paso, desfilaban en los pueblos y celebraban la victoria.

¿Es Hezbolá una organización terrorista?

Desde su nacimiento y en paralelo al conflicto armado, Hezbolá desarrolló toda una red de asistencia social que al día de hoy se mantiene e incluye escuelas, centros de salud, industrias y hasta bancos. Además cuenta con una emisora de radio y otra de televisión.

Un ejemplo de estas iniciativas es la villa de Ghubariyi, en las afueras de Beirut, gobernada por Hezbolá. La ONU la ha puesto como ejemplo de ciudad en la que se ha logrado el acceso a la vivienda para las personas de bajos ingresos, sin importar la religión que profesen.

Esto le ganó el respeto, no sólo de la población musulmana, si no también cristiana del país.

Hezbolá 4Asimismo, cabe destacar que sus acciones armadas fueron siempre en contra del ejército ocupante. Entre 1982 y 2000 la organización mató 25 soldados israelíes en promedio por año. Después de esto, entre 2000 y 2006, la media bajó a 2,5 y todos los casos en las zonas que aún quedaban ocupadas por Israel (la llamada Línea Azul y las Granjas de Shebaa).

En relación a los asesinatos de civiles la diferencia entre una y otra fuerza es notable. Durante la ocupación, por cada civil israelí muerto, Israel asesinó 30 libaneses. Y en 2006, durante un nuevo bombardeo de Tel Aviv, murieron otros 1191 libaneses, contra 43 israelíes.

Sin embargo tanto el país agresor como EE.UU. y otros Estados alineados con Washington (como la Argentina de Macri, no así Naciones Unidas) consideran a Hezbolá como una organización terrorista. Esto a pesar de que siempre intervino militarmente en pos de defender la integridad territorial del Líbano y nunca realizó acciones fuera de esa región del mundo.

Más allá de tener posiciones conservadoras (como la mayoría de los partidos islamistas), lejos está de los postulados extremistas de otras organizaciones como Al Qaeda o Estado Islámico.

Se trata de una organización política que emergió como respuesta ante una invasión extranjera y que no tiene ningún interés en “destruir Occidente” ni el Estado de Israel, a la par que defiende la existencia de un Líbano multiconfesional y democrático.

Santiago Mayor – @SantiMayor

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