El Mundo

9 agosto, 2019

Bolsonaro calificó de “héroe nacional” al torturador de Dilma Rousseff

Se trata del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, uno de los principales represores de la última dictadura (1964-1985) y el primer oficial condenado en 2008 por secuestro y tortura.

Tras recibir este lunes en el Palacio del Planalto a María Joseíta Silva Brilhante Ustra, la viuda del represor Carlos Alberto Brilhante Ustra, fallecido en 2015, el jefe de Estado brasileño agradeció al militar que evitó “que Brasil cayese en lo que la izquierda quiere hoy en día”.

Ustra dirigió de 1970 a 1974 el Destacamento de Operaciones Internas-Centro de Operaciones de Defensa Interna (DOI Codi) de Sao Paulo, el mayor centro de torturas durante la dictadura creado en 1969 para coordinar las acciones de represión del régimen contra sus opositores.

Bajo su dirección se registraron 45 fallecidos y desaparecidos, según datos de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) creada por la ex presidenta Dilma Rousseff (2011-2016). La comisión calcula que durante los 21 años que duró, la dictadura fue responsable de al menos 434 muertes y desapariciones.

Una de las víctimas de las sesiones de tortura, fue precisamente la ex mandataria quien estuvo detenida y condenada por un tribunal castrense desde 1970 a 1973.

Sin embargo, estas no son las primeras expresiones de Jair Bolsonaro a favor del militar torturador. En 2016, durante el proceso de impeachment contra la ex jefa de Estado, el actual presidente dedicó su voto destituyente a la memoria del coronel llamándolo “el pavor de Dilma Rousseff”.

Asimismo, Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército, provocó recientemente una gran polémica cuando cuestionó la verdad oficial sobre la desaparición y muerte durante el gobierno cívico-militar del activista Fernando Santa Cruz, padre del actual presidente de la Orden de los Abogados de Brasil, Felipe Santa Cruz.

Según su relato, Santa Cruz habría sido asesinado por Acción Popular, una organización de izquierda de aquella época.

Pero la versión oficial de la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos (Cemdp), creada en 1995, asegura que la desaparición del activista, ocurrida en Río de Janeiro en 1974, fue “violenta” y “causada por el Estado brasileño”.

Tras la polémica, Bolsonaro sustituyó a cuatro de los siete miembros que integran la Cemdp para poner partidarios suyos con el argumento que el gobierno “ahora es de derecha”.

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