El Mundo

11 agosto, 2019

La geopolítica latinoamericana se juega en las elecciones argentinas

Hace diez años la región tenía una amplia mayoría de Gobiernos progresistas. Sin embargo, algunos golpes de Estado mediante, y con una fuerte presión estadounidense, el panorama viró hacia la derecha. El resultado del proceso electoral de nuestro país puede suponer un giro o al menos un freno a esta tendencia.

Desde el derrocamiento de Manuel Zelaya en Honduras en 2009 la ofensiva conservadora en América Latina no se ha detenido. Las destituciones de Fernando Lugo en Paraguay (2012) y Dilma Rousseff en Brasil (2016) fueron los puntos más álgidos de un proceso coordinado por la derecha latinoamericana a nivel continental.

La victoria electoral de Mauricio Macri fue un hito fundamental ya que se trató del primer triunfo democrático de un candidato afín a EE.UU. contra un Gobierno que era parte de la oleada progresista.

Asimismo, implicó un duro golpe que permitió la victoria de la oposición venezolana en las legislativas de diciembre de 2015 y la derrota de Evo Morales en el referéndum de enero de 2016 donde buscaba modificar la Constitución para garantizar su reelección.

Con distintas consecuencias en cada país, el panorama general derivó en un ataque contra los sectores populares y una ruptura de los avances que se dieron en términos de integración regional.

El encarcelamiento y proscripción de Lula en Brasil que abrió el camino para el triunfo del ultraconservador Jair Bolsonaro; el aislamiento y bloqueo criminal de EE.UU. sobre Venezuela con un fuerte impacto para su población; el deterioro de todos los indicadores sociales y económicos en Argentina.

La resistencia del eje bolivariano

Sin embargo, la avanzada imperialista tuvo diques de contención. Los Gobiernos más radicalizados fueron los que sobrevivieron los intentos de la derecha por recuperar terreno. Bolivia, Cuba y la asediada Venezuela todavía hoy resisten y se presentan como alternativa de otro modelo posible.

En ese escenario, el resultado que se dé en Argentina (el segundo país más importante de Sudamérica) resulta clave para la geopolítica regional. La ratificación de Mauricio Macri como presidente sería un golpe difícil de afrontar para los movimientos progresistas y de izquierda del continente.

Por el contrario, la victoria del Frente de Todos con Alberto Fernández, supondría un giro objetivo en el equilibrio latinoamericano.

Más allá de las opiniones personales del candidato a presidente, el movimiento que representará un potencial triunfo suyo, derivará en una confrontación mayor con la política unilateral de Washington y un acercamiento a los países vecinos.

En ese marco el futuro de América Latina se juega, en gran medida, en el proceso electoral que se inició este domingo 11 de agosto y continuará en octubre donde también habrá votaciones presidenciales en Uruguay y Bolivia.

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