Cultura

22 agosto, 2019

Mocha Dick: el origen sudamericano y mapuche de la famosa ballena blanca

En su novela Moby Dick el escritor norteamericano Herman Melville tomó de inspiración dos hechos reales que tuvieron como protagonista a un cachalote albino que moraba las costas del sur chileno en el siglo XIX, y cuya existencia a su vez se mezcla con una leyenda de origen mapuche como trajo a la memoria una reciente reescritura del famoso libro.

Nicolás Castelli

@NicoCastelli3

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A principios del 1800 la industria ballenera comenzaba a trasladarse desde el Atlántico norte a las costas del sur del Pacífico que van desde Guayaquil a Cabo de Hornos en búsqueda de los enormes cetáceos. Aunque son frecuentes las ballenas albinas en las aguas del sur, entre los balleneros norteamericanos que navegaban por el puerto de Talcahuano se comentaba la existencia de un gran cachalote macho completamente albino al que llamaban Mocha Dick.

Mocha era porque era avistado siempre cerca de la isla Mocha, ubicada frente a la ciudad de Concepción, en el sur de Chile, y Dick porque así se dice pene en inglés.

Lo cierto es que el 20 de noviembre de 1820, el Essex, ballenero proveniente de Nantucket, fue atacado y hundido por un cachalote blanco. Sobrevivieron al naufragio, canibalismo incluido, ocho de sus tripulantes que fueron rescatados por otro ballenero, el Dauphin.

Este suceso sirvió de base para la novela En el corazón del mar de Nathaniel Philbrick publicada en el año 2000 y que en 2015 el director Ron Howard llevó a la pantalla con el mismo nombre.

Pero mucho antes, también tomó nota de la existencia del ballenato albino el periodista Jeremiah Reynolds que en 1827, de paso por Chile, se enteró de la existencia de Mocha Dick y escribió un reportaje en 1835 para la revista Knickerbocker de Nueva York y también una novela corta. Ambos relatos, junto al naufragio del Essex, sirvieron de base a Herman Mellville para su novela.

Con el correr del tiempo Moby Dick se convirtió en un clásico de literatura mundial con múltiples adaptaciones de diversos géneros. Pero en 2012 el guionista trasandino Francisco Ortega y el dibujante Gerardo Martínez se unieron para concebir la novela gráfica Mocha Dick, la leyenda de la ballena blanca, que rescata el origen chileno de la famosa ballena, su relación con la leyenda mapuche de Trempulcahue y termina dando otro giro a la historia.

Respeto al ambiente y a los mitos originarios

Según cuentan los autores de esta última obra, “los Lafkenches o mapuches de la costa chilena tienen la leyenda del Trempulcahue, que sostiene que las almas de los grandes guerreros deben ser llevadas a una Isla llamada Nemulafken, que tiene un carácter sagrado para ellos, es el paraíso.”

Esta isla existe y es la isla Mocha, “y la guardiana de esta isla es una Machi (Bruja mapuche) que tiene el poder de convertirse en la Mocha, que es la abuela de todas las ballenas y es precisamente una ballena blanca”, detallan.

En base a investigaciones realizadas para su trabajo, Ortega y Martínez se encontraron que la novela de Melville originalmente iba a llamarse La Ballena. Pero desde la editorial le sugirieron cambiar el nombre por uno que tuviera más gancho. 

“Melville acepta la propuesta, pero en lugar de Mocha, homenajea a su amigo, el capitán Tobias «Toby» Green, muerto recientemente. Mezcla Mocha con Toby y surge Moby. En ese instante, 1852, el mundo olvida a la ballena blanca chilena Mocha Dick y toma su lugar la ballena blanca universal Moby Dick”, reconstruyeron.

Para el investigador de la Universidad de Chile, David García Reyes, esta reescritura gráfica plantea diferencias con la original. Mientas que “la búsqueda en Melville es para dar caza y muerte a la ballena, Ortega y Martínez plantean esa búsqueda para salvar al cetáceo y restaurar el equilibrio de la naturaleza”,.

Los dos principales protagonistas de Mocha Dick son un joven marinero mapuche, Aliro Leftraru, y un joven hijo de un magnate ballenero estadounidense, Caleb Hienam, que entablan una entrañable amistad mientras intentan infiltrarse en un buque para impedir la caza del gran cetáceo blanco.

“La novela gráfica propone una convivencia equilibrada entre humanos y animales, y por extensión el respeto al ‘otro’ caracterizado en los pueblos originarios”, concluye García Reyes.

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