Géneros

22 agosto, 2019

Perpetua para el femicida de Azul Montoro

Se trata de un caso emblemático en la provincia de Córdoba, por ser la primera vez que el asesinato de una persona transexual llega a juicio oral bajo la figura de femicidio.

Nunca hubo dudas respecto a quién asesinó a Azul Montoro. Desde el primer momento todas las pruebas apuntaban contra Fabián Casiva, quien finalmente confesó el femicidio. Este jueves 22 de agosto en la Cámara en lo Criminal y Correccional de Novena Nominación de Córdoba, el jurado popular lo condenó a cadena perpetua.

El juicio comenzó el 31 de julio pasado y es la primera vez en la provincia que el asesinato de una mujer trans es juzgado como femicidio. Es un juicio que puede sentar un precedente histórico y reparador para la comunidad LGBTIQ.

Tanto la fiscalía como la querella habían pedido prisión perpetua, en tanto, la defensa solicitó la absolución del único imputado.

La víctima tenía 23 años y fue asesinada de 17 puñaladas en la madrugada del 18 de octubre de 2017 en una pensión cercana al Mercado Norte de Córdoba capital, donde Azul ejercía la prostitución. Según pudieron reconstruir los investigadores, el cuerpo estaba a los pies de la cama, en dirección a la puerta de salida, por lo que se presupone que ella intentó escapar.

Esa misma noche el agresor quedó detenido y en su historial penal se descubrieron antecedentes de violencia de género contra su madre y su hermana, causas en las que había sido declarado no punible.

Durante el juicio se hizo especial ímpetu en el estado mental de Casiva. Se planteó la posibilidad de que sea esquizofrénico y de que sus facultades mentales hayan estado suspendidas al momento de cometer el crimen.

Al respecto, el fiscal Gustavo Arocena sostuvo que tenía “pleno gobierno sobre sus acciones e incluso cierta astucia para convencer a una trabajadora sexual como Azul -con experiencia en el oficio, cuidadosa y que cobraba por adelantado- para irse con él”. Y aseguró que en el acusado “no hay desconexión del entorno ni disociación con la realidad”.

“Casiva reaccionó con violencia femicida frente al ejercicio de los derechos que Azul tenía como mujer y como trabajadora sexual. Él pensaba que ella era una cosa que estaba para servirle. Ella se negó y eso fue lo que disparó la violencia. Lo relevante es que se mató a una mujer por el solo hecho de serlo y por ejercer derechos que le corresponden como trabajadora sexual”, dijo el fiscal al cierre del alegato.

Previo a la lectura del veredicto, el asesino le pidió disculpas a la familia de Azul, pidió compasión y dijo estar arrepentido. “Yo no estaba en mis cabales. No entiendo lo que está pasando. Pido disculpas”, reiteró y dijo: “Como hombre me encantan las mujeres. No me gustan los homosexuales. No tengo nada en contra de nadie. Yo soy un chico que he tenido mis novias. A mí me encantan las mujeres y no tengo nada en contra de ellas”.

“Me estoy haciendo peor porque no me dan la posibilidad de establecerme. Estoy en el pabellón del fondo donde está la gente maldita. Me quieren hundir porque yo cometí un error, como todos cometemos en la vida”, agregó.

Durante todas las audiencias los familiares de Azul se hicieron presentes. A la espera de la sentencia la madre había pedido “que se haga Justicia porque esto no puede volver a suceder nunca más”.

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