Nacionales

23 agosto, 2019

Asesinato en el supermercado y el silencio de Coto

La muerte de Vicente Ferrer en manos de dos custodios de la cadena propiedad de Alfredo Coto produjo indignación popular. Sin embargo, se inscribe en la política de una empresa que existe y se desarrolla bajo el manto de la corrupción y el maltrato a sus trabajadores y trabajadoras.

Carla Martilotta

@CarlaMartilotta

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Este jueves más de mil personas se manifestaron en las puertas del supermercado Coto ubicado en la calle Brasil al 500 (CABA) en reclamo de justicia por el asesinato de Vicente Luis Ferrer, el anciano que murió como consecuencia de los golpes que le propiciaron dos empleados del establecimiento y luego de que los policías del lugar lo dejaran sin atención médica.

Como la concentración ya estaba anunciada, las autoridades del supermercado decidieron cerrar las puertas antes del horario normal y montaron un enorme operativo policial a modo de resguardo. Si bien la protesta se dio de forma pacífica, vecinos del barrio se quejaron por la falta de seguridad diaria y la exageración del despliegue para cuidar el supermercado.

Entre los oradores, repitieron sistemáticamente que lo ocurrido está “enmarcado en la política represiva que instalaron en la Ciudad y en el país el presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich”. Y reiteraron que los efectivos que llegaron primero a la escena no actuaron para salvar la vida de Ferrer.

La muerte del hombre conmocionó a la sociedad mientras que las autoridades políticas del país y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no emitieron ninguna declaración al respecto. Quien tampoco se pronunció fue el dueño de la cadena, Alfredo Coto, ni ninguno de sus representantes legales o voceros.

Coto, yo te conozco

La actitud de los dueños de la cadena de supermercados nacionales más grande del país no sorprende. En diciembre del año pasado Alfredo Coto y su hijo Germán, fueron sobreseídos por la Justicia en la causa iniciada en 2016 después del hallazgo de un arsenal dentro de uno de sus establecimientos.

En el depósito de la sucursal de Caballito se encontraron 227 granadas dentro de tachos de basura, 41 proyectiles de gases lacrimógenos, 27 armas de fuego, dos de lanzamiento y unas cuatro mil municiones en la sede de la calle Paysandú al 1800, en Caballito, durante una inspección de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).

Además, se encontró un revólver a nombre de Alfredo Coto con el número de serie adulterado, sin embargo, no se los encontró como responsables ya que, según los jueces Leopoldo Broglia, Marcelo Llorens y Pablo Bertuzzi, los empresarios no podrían saber todo lo que pasa puertas adentro debido al enorme tamaño de la empresa.

Las violaciones a las normas vigentes por parte de la compañía no solo se dan en el centro de la ciudad. En junio de este año, en Quilmes, abrió una nueva sucursal en el municipio.

Esta fue habilitada por expreso consentimiento del gobierno local de Martiniano Molina (Cambiemos), con la presencia del candidato a diputado del oficialismo Cristian Ritondo y sin la aprobación del Concejo Deliberante, necesaria para instalar emprendimientos de grandes superficies. Además, según las normas de la ciudad, una misma empresa de supermercados no puede tener más de tres sucursales en el mismo distrito, y Coto ya supera ese máximo.

En cuanto a sus empleados, como todas las grandes empresas, premia y tiene mayor consideración por quienes imitan el accionar de los patrones. En 2008 una cajera le pidió a su encargado que no la haga bajar a la línea de cajas porque su ex pareja la había amenazado de muerte. El jefe desoyó el pedido, y a Jéssica Loza la asesinaron de ocho disparos mientras atendía al público. El personal de la sucursal de Boedo 777 puso un biombo y siguieron trabajando como si nada hubiese ocurrido.

En 2014, en Santa Fe,  la legislatura provincial aprobó el descanso dominical para empleados de supermercados. En los días previos a la sanción de la ley en Diputados, Coto envió telegramas sin goce de sueldo por un mes a gran cantidad de sus empleados como forma de presión. Después, suspendió  a más de 150 trabajadores.

La familia Coto tuvo relaciones con todos los gobiernos de turno. Sin embargo, la cercanía entre Alfredo y Mauricio Macri es aún mayor. El empresario fue uno de los primeros en entablar conversaciones con el gobierno de Cambiemos y en sumarse a la fallida medida “precios esenciales”.

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