Cultura

28 agosto, 2019

Rocanrol y rebeldía juvenil en la España franquista

Hace pocos días Netflix subió la primera temporada de 45 revoluciones, una serie que relata la historia de un nuevo sello discográfico que intenta abrir camino a la música que escucha la juventud en la conservadora sociedad española de la década de 1960.

Santiago Mayor

@SantiMayor

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Un teatro lleno de jóvenes, una banda de rock en el escenario. El show termina y Robert (Carlos Cuevas, el Pol Rubio en Merlí) se sube de prepo a tocar una canción. Inmediatamente llega la policía y lo saca. Ya afuera, un hombre de mediana edad se le acerca y se presenta como Guillermo Rojas (Iván Marcos), le empieza a hacer preguntas y el joven duda: “¿No serás de la Social?”, le dice haciendo referencia a la Brigada de Investigación Social, la policía secreta de la España gobernada por la dictadura de Francisco Franco. El diálogo no dura mucho porque aparecen más efectivos policiales (“los grises”) y comienzan a tirar gases y reprimir. A Robert, pelilargo y vestido como rockero, se lo llevan detenido.

Con esa impronta, que atraviesa sus 13 capítulos, comienza la primera temporada de 45 revoluciones -una referencia a la velocidad a la que se grababan los discos de vinilo-.

La historia gira en torno al sueño de Robert de convertirse en estrella de rock y de Guillermo que busca volver a encauzar su carrera como productor fundando un nuevo sello discográfico: Futura, que de lugar al naciente rocanrol que, según sus palabras “arrasará con todo”.

Ambos protagonistas tienen un pasado complejo que los condiciona pero también los empuja a llevar a cabo sus objetivos de vida. Asimismo cuentan con secretos que irán apareciendo a lo largo de los capítulos para complejizar la trama.

A este dúo se suma Maribel (Guiomar Puerta), una joven de 21 años que trabaja como secretaria en Golden (la discográfica de la cual depende Futura), tiene un novio que es empleado de un banco y está planeando casarse para formar una familia.

Sin embargo cuando Guillermo le pide que se incorpore al equipo del nuevo sello, su vida cambia por completo y abre las puertas al desarrollo de un personaje que pondrá constantemente en tensión -no sin contradicciones- el rol de la mujer en esa sociedad conservadora y retrógrada.

En términos actorales el más flojo de los tres es Cuevas, que hace del mismo personaje en el que se lo ha visto en Merlí o incluso cuando le han tocado papeles menores como en la película Gente que viene y bah… No obstante no desentona.

Por su parte la ascendente Guiomar Puerta logra bastante bien construir a esa Maribel atrapada entre la presión de sus padres y sus deseos de ser una mujer autónoma, que trabaja y forja su futuro.

Sin embargo, quien se lleva todos los premios es Iván Marcos. El personaje de Guillermo Rojas es perfecto: su alcoholismo y su soledad están muy bien transmitidas al igual que la lealtad con sus amigos y el entusiasmo del tipo que busca redimirse.

La dictadura como telón

45 revoluciones no escapa al recurso de los romances y triángulos amorosos, sin embargo aborda algunas cuestiones que siempre existieron pero -en la época que transcurre esta historia- eran tapadas, perseguidas y condenadas como las relaciones gays y lésbicas o los embarazos no deseados.

Asimismo, si bien no hay una profundización excesiva en relación al contexto histórico-político, el régimen franquista es omnipresente en toda la serie y va tomando más visibilidad a medida que avanzan los capítulos.

A la represión que nos muestran apenas transcurridos cinco minutos se suman más adelante la censura de canciones, la persecución a homosexuales y el pedido de “favores” de parte del Gobierno a los que no se puede decir que no, entre otras.

Tanto Guillermo, como Robert y Maribel afrontarán la dificultad de vivir en ese país asfixiante. Entre “no meterse” en política para poder hacer su música y al mismo tiempo lidiar con su odio a ese régimen que les coarta la libertad, sobre todo, a la juventud que quiere una sociedad diferente.

Covers y baja audiencia

Un dato llamativo es que todas las canciones que suenan en 45 revoluciones son reversiones de temas de artistas famosos. Pero no se trata de obras de la misma época, sino posteriores y que fueron adaptadas al estilo del rock de principios de los ‘60.

Desde un clásico español como “Libre” (1972) de Nino Bravo, pasando por “Let’s her go” (2012) de Passengers o “Total eclypse of heart” (1983) de Jim Steinman y que hizo famosa Bonnie Tyler, hasta “Me voy” (2006) de Julieta Venegas.

No obstante, el hecho de apelar a grandes hits no parece haber surtido efecto en la audiencia. La serie, originalmente estrenada en el canal Antena 3 fue calificada como “el mayor fracaso de la TV privada” del país ibérico por su escaso rating y nada hace suponer que haya una segunda temporada (el final de la priemra no deja nada muy abierto).

De todas formas hay que tomar esto con pinzas. Es que un éxito indiscutido como La Casa de Papel tampoco fue furor en el formato broadcasting, pero se convirtió en un fenómeno mundial cuando se estrenó en Netflix.

Más allá de las mediciones de audiencias, 45 revoluciones es una buena opción para pasar el rato. Entretenida, dinámica y muy bien ambientada históricamente. Una buena forma de rememorar una época en la que despertaba un nuevo estilo que cambió la música para siempre.

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