Cultura

5 septiembre, 2019

Amorosas y transfeministas, vivas y libres

Las Mujeres del Folklore festejaron su primer aniversario como grupa artivista autoconvocada el último sábado en el barrio porteño de Almagro, donde organizaron un festival diverso con grandes artistas y otras colectivas invitadas.

Crédito: Daniel Jatimliansky

Daniela Errecarte

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La gente se amuchaba entre las mesas. Algunas luces iluminaban los murales enormes llenos de flores y mandalas. Las Mujeres del Folklore eran fáciles de reconocer, llevaban una remera violeta con la frase “somos nietas de las brujas y de una revolución”. Algunas se habían decorado el pelo con flores verdes tejidas a crochet, y todas tenían atado el pañuelo del aborto en la muñeca. 

Varias mujeres fueron a representar a colectivas amigas de las Mujeres del Folklore, como las de la Campaña por el Aborto Legal, las Madres Víctimas de Trata o las mujeres de No Están Perdidas. Todas agrupaciones que trabajan en conjunto con las artistas folkloristas.

Las Mujeres del Folklore celebraron su primer año de actividad intensa. Más allá de las incontables intervenciones callejeras porteñas que hicieron en fechas como la del 8A (debate de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en el Senado) o la de la semana de la trata, también pudieron participar de otros eventos, como el Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew, o del Festivxl Diversx y Disidente en El Bolsón. 

Por otro lado, grabaron su propio disco de canciones folklóricas reversionadas. De esta forma se definen como artivistas, ya que es la forma en las que ellas militan: poniendo el cuerpo, encarnando las luchas e interpelando a quienes las rodean (y más). “Lo que buscamos es generar impacto para poder decir lo que tenemos que decir. No son palabras que se van, sino que nos sostenemos, las levantamos y las llevamos en nuestros cuerpos”, contó Gimena Luccardi, una integrante del colectivo.

Las prácticas más machistas del folklore, según Gimena, quedan en mayor evidencia en las peñas tradicionales, en la forma de bailar o mismo en las letras de las canciones. La mujer zarandea y seduce, el hombre zapatea y se impone. Las parejas deben ser de un hombre y una mujer, sino son mal vistos. En los escenarios las músicas son puestas a lo último del cronograma, si es que están incluidas o las llaman a participar. Estos son tan solo algunos de los campos de lucha y conquista para estas mujeres organizadas por y para el arte. 

“El folklore no es sólo la danza, no es sólo la música, sino cómo nos atraviesa a nosotras: interpelarnos y conectarnos con la tierra, y con todas las formas de hacer folklore”, aclaró la artivista mientras contaba cómo el colectivo nació en la calle y de manera autoconvocada. “Nosotras siempre decimos que lo que queremos hacer es construír un folklore feminista, transfeminista, diverso, disidente, que nos incluya a todes. Esa es nuestra meta, nuestro objetivo”, añadió. 

Crédito: Daniel Jatimliansky

El cronograma del festival fue diverso: Yoli Campos (cantante solista), Luciana Juruy (cantante solista) y Camila Vaccaro (invitada), Ópera Queer (ópera disidente), No Están Perdidas (Cantantes activistas contra la trata) y Yau Panay (colectivo de danza folclórica conformado por mujeres), además de las intervenciones de las Mujeres del Folklore repletas de danza y coplas dignas de un verdadero aquelarre feminista. 

“Este evento sirve para reafirmarse, para saber que estamos juntas, juntes, que estamos en la misma lucha”, declaró una representante de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, quienes tenían su mesita a un costado con los pañuelos verdes a la venta. Mientras tanto, la gente observaba callada y atenta al espectáculo que sucedía en el escenario.

En una mesa del fondo, tres señoras de sacos verdes brindaron con sus vasos llenos de cerveza: “Porque el patriarcado no se va a caer, lo vamos a tirar. ¡Salud!”.

***

Somos Mujeres del Folklore. Nacimos fuego, danza, música, fervor. Nos pensábamos solas, sin sabernos las unas a las otras. Entonces sucedió: nos fuimos entretejiendo, nos fuimos encontrando, reconociendo, entramando. Nos encontramos vibrando la tierra. Músicas, cantoras, percusionistas, sahumadoras, bailarinas, ceramistas. Artistas y mujeres de estas tierras. Nacimos al calor de nuestra pacha. Nos explota el cuerpo de tanta lucha y amor al encuentro. Sólo faltaba una copla, una llamada, un abrazo feminista que nos convocara. A todas, a nuestro poder, a nuestro latir. Nacimos autoconvocadas, nos reconocimos en la otra, y acá estamos. Somos la voz de las que hoy no están. Víctimas de un estado que las sometió. Somos brujas transformando nuestro presente. Inventando y creando un mundo que nos dé gusto y placer habitar. Somos nietas de luchadoras, de artistas secretas, soñadoras, poderosas. Nietas de abuelas que danzan en ronda en eterna búsqueda. Juntas. Somos hijas de mujeres silenciadas, desaparecidas, que son semilla. Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar. Seamos la voz de nuestro folklore. Una voz y un canto de lucha. Queremos ser dueñas y decidir sobre nuestro cuerpo. Queremos una maternidad consciente y deseada. Reclamamos la abolición de los abortos clandestinos, porque aborto legal es justicia social. Nos mueve el deseo de que el mundo sea más justo. Nos mueve el deseo de que el aborto sea legal, y el folklore feminista. Que arda hasta que sea ley”.

Manifiesto de Mujeres del Folklore – 2018

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