Cultura

6 septiembre, 2019

El cine argentino en crisis

Políticas de desfinanciamiento están afectando el desarrollo del cine nacional. El presupuesto asignado no está siendo utilizado para promover la producción local.

Leandro Bukka White

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Se muere el cine argentino. Junto con el cierre de centros culturales, balazos a las murgas y querer sacar a los artistas callejeros de su lugar de trabajo, el macrismo no se detiene. Socava la cultura en su conjunto y ahora va por el cine. 

La situación es grave: en el periodo 2017/2018, el Instituto Cinematográfico de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) subejecutó el presupuesto destinado al Plan Fomento Cinematográfico, pensado específicamente para incentivar la producción de films argentinos. Es decir: no utilizó los recursos económicos destinados para su función y sin justificar esta política.

Por este motivo, entre otros, se realizó una conferencia de prensa abierta en el Cine Gaumont Espacio INCAA Km 0 (Av. Rivadavia 1635) convocada por la Mesa de Directores, el Frente Audiovisual Feminista, Documentalistas de Argentina (DOCA) y el Centro de Estudiantes de Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional de Artes (UNA). 

En la misma se denunció públicamente que el Instituto suspendió créditos, tiene deudas impagas en materia de subsidios, abrió una sola convocatoria en el año para nuevas producciones y no garantizó el funcionamiento colegiado del Consejo Asesor ni la Asamblea Federal, impidiendo así el control de números y decisiones políticas respecto a la distribución de recursos en materia de realización de films. 

La principal consecuencia de esto es el fuerte debilitamiento del cine argentino en general: menos presupuesto y menos películas. A eso se le suma que las cifras no han sido ajustadas a la inflación.

Ese debilitamiento de cifras (aunque sea generada por los propios funcionarios), puede ser la excusa perfecta para darle paso a las grandes productoras extranjeras, que ya un enorme número de salas tienen copadas. El INCAA corre riesgo, de esta manera, de pasar a depender del Ministerio de Hacienda, perdiendo su autarquía y sometiéndose a los vaivenes económicos del país.

Por otro lado, al no haber sido nombrado el Consejo Asesor, no hay nadie que controle las políticas del presidente del INCAA, Ralph Haieck. Tampoco se pueden analizar gastos y balances (que, en épocas electorales, corre riesgo de ser desviado a otros fines).

Como le Consejo también nombra Comités para Concursos y Subsidios, no hay Comités. Estas fallas se suman al incumplimiento de la Ley de Cine, la falta de presupuesto para series web o unitarios y la censura de la película Escuela Bomba – film que no de ser estrenado a 10 días de las PASO por hablar de la explosión de la Escuela N° 49 de Moreno.

El comunicado oficial puede leerse en la página de Facebook de DOCA y cada persona puede sumar su adhesión en el documento abierto que dejaron los órganos implicados.

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