Derechos Humanos

11 septiembre, 2019

Los argumentos del fallo que absolvió a Milani en el caso Olivera

El Tribunal riojano reconoce que si bien Pedro Olivera fue sometido a tormentos durante la última dictadura, no se acreditó que el ex jefe del Ejército hubiera participado de los hechos.

Los jueces del Tribunal Oral Federal de La Rioja argumentaron, en un fallo de 720 páginas, que el ex jefe del Ejército, César Milani, no cometió crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura. Había sido llevado a juicio por familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado, Pedro y Ramón Olivera.

“No se ha acreditado con certeza que el acusado César Milani dirigiera el procedimiento de detención de Pedro Adán Olivera, y en todo caso si así lo fuera no se probó tampoco que actuase con dolo”, explica el fallo de Jaime Díaz Gavier, Enrique Lilljedahl y Julián Falcucci, difundido por el diario Tiempo Argentino.

En concreto, los magistrados reconstruyeron que Olivera fue detenido en La Rioja mediante “un procedimiento legal”, es decir, no mediante un secuestro, y que por consiguiente “no es posible acreditar que quienes intervinieran en el mismo -fuera o no Milani-, que dejaron registro documental de la detención cumplida mediante acta y libro de entradas, tuvieran un conocimiento y acuerdo precio con lo autores de los tormentos sufridos por la víctima”.

En ese sentido, reconocen que sufrió torturas, pero no en manos de Milani. El fallo sostiene que “la materialidad del hecho de tormentos aplicados a Pedro Adán Olivera se encuentra acreditada”, pero que “no existen elementos probatorios para acreditar la participación del acusado en el hecho de mención”.

“El paso del tiempo no sólo produce olvido, sino que es el vehículo para que otros factores post-sucedo amplifiquen su efecto: cualquier dato falso introducido a través de cotestigos y/o medios de comunicación consigue mayor aceptación, pues a medida que pasa el tiempo y más débil sea la representación original, más difícil será discriminar entre los datos perceptivos y los sugeridos”, analizó el Tribunal.

A su turno, señala que la acusación contra el ex jefe del Ejército sólo contaba “con el testimonio inducido y potenciado entre cinco hermanos sufrientes, que a lo largo del tiempo fueron completando y rellenando muchos vacíos y contradicciones originales”.

Milani estaba imputado junto a su colega de armas, Alfredo Santacrocce, y al ex juez, Roberto Catalán, por privación ilegítima de la libertad agravada, allanamiento ilegal, imposición de tormentos agravados y asociación ilícita cuando prestaba servicio en el Batallón 141. A su vez, permanecía detenido bajo el régimen de prisión preventiva desde el 17 de febrero de 2017.

Durante el juicio, Ana María Olivera, familiar de los secuestrados, señaló a Milani como integrante del grupo de tareas que secuestró a su hermano Ramón y su padre Pedro, quien falleció en 1999. Este último, según los testimonios, sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV) en medio del cautiverio y luego fue abandonado en su casa por dicho grupo.

Olivera padre fue funcionario de la municipalidad de La Rioja y forzado a renunciar durante su secuestro. En aquel momento, su hijo fue llevado al Batallón 141 al momento del ACV. Cuando Pedro murió, Ramón lideró la querella, convencido de que Milani fue jefe del operativo que secuestró a su padre.

Al ex jefe del Ejército durante el kirchnerismo aún le quedan dos causas: el 12 de septiembre será juzgado por la desaparición del soldado Alberto Ledo, durante el Operativo Independencia en Tucumán; y es investigado por el juez Daniel Rafecas en una causa por enriquecimiento ilícito.

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