Géneros

14 octubre, 2019

El pogo feminista más grande del mundo

Los pañuelos, colores y brillos pintaron la escena. Más de tres kilómetros de marcha feminista.

Carla Martilotta

@carlamartilotta

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Tres monumentales. Eso es lo que hubiese llenado la edición N° 34 del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans que se realizó este fin de semana en La Plata. Apenas pasadas las seis de la tarde del domingo, alrededor de 200 mil feministas ocupamos las calles de la capital bonaerense que quedó rendida ante la marea verde.

Los pañuelos, colores y brillos pintaron la escena. Desde temprano,  las plazas de la ciudad se abarrotaron de mujeres y disidencias amparadas por unos escasos rayos de sol, que resaltaban el glitter, y envueltas en un viento intenso que empujaba siempre para adelante. Como si la naturaleza hubiese entendido que la lluvia no es un impedimento para quien sale a luchar y nos hubiese premiado con una tarde ideal para combatir.

Como si hubiese escuchado el mensaje y estuviese ella misma manifestándose por el cese del extractivismo, la explotación minera, la contaminación y el calentamiento global. Como si nuestra madre tierra también estuviese acompañando la revolución de las hijas.

En la intersección de las calles 1 y 60 las columnas empezaron a gestar la mística encuentrera. Decenas de miles de mujeres cantaban al unísono por el aborto legal, el fin de los femicidios, la trata y la explotación. Los reclamos – siempre amargos – estaban inmersos en una atmósfera acogedora, insinuante, sorora.

La puesta de sol fue la señal de largada. La caravana inició el recorrido hacia el Estadio Único de La Plata, en las afueras de la Ciudad, donde no hay edificios gubernamentales, ni iglesias, ni policías. Al llegar, había peña. Música feminista para cerrar la segunda jornada, aunque sin seguridad suficiente ni servicios de salud cercanos. El Ministerio de Seguridad dispuso más de cuatro mil efectivas policiales que no pasaron de 2 y 32.

Antes de llegar, una parte de la marcha se desvió para pasar por la Catedral donde apenas se registraron algunos incidentes de poca envergadura. El resto desfiló por las principales plazas, pasó por la Casa de Gobierno para repudiar el recorte presupuestario a las políticas de género y continuó su curso.

A los costados de las columnas otras personas se amontonaban para mirar. Familias, automovilistas, comerciantes, empleados públicos, taxistas y demás transeúntes filmaban, saludaban, aplaudían y cantaban con las manifestantes. Desde los edificios se agitaban pañuelos verdes y las más chicas se deslumbraban al ver semejante espectáculo, extasiadas.

El frío llegó con la noche y tampoco pudo cesar la marea. Abrazadas, a los saltos, con un vino o una cerveza para calentar la cuerpa los cantos no cesaban y el glitter seguía brillando. De forma paralela, en Santa Fe, los seis varones candidatos a presidente daban el primer debate presidencial de 2019 y en las columnas las mujeres y disidencias no le perdían pisada.

“Presidenta, Alberto presidenta”, cantaban las peronistas/ kirchneristas al pasar por cuanta unidad básica asomaba. Sin embargo, no cayó para nada bien el esquive que el candidato favorito al sillón de Rivadavia improvisó cuando le tocó hablar sobre el aborto. “Será Ley, porque al patriarcado lo vamos a tirar a patadas”, gritó desaforada una adolescente de no más de quince años.

Las consignas no solo son cantos, son políticas. El Encuentro es político, porque el feminismo lo es. Las mas chicas se mezclaban con las más experimentadas en debates e intercambios sobre disputa de poder, economía y soberanía. Ni un paso atrás es la máxima que nos hermana.

A lo largo de la jornada se repitió una y otra vez la necesidad del cambio de identidad del Encuentro, para que todes aquelles discriminades por el poder patriarcal puedan ser visibilizades, y así lo sean sus demandas, sus necesidades y sus padecimientos para poder ser revertidos.

Más temprano, en plaza San Martín, el movimiento Abya Yala realizó una poderosa asamblea que duró más de tres horas. Allí, referentes de distintos pueblos originarios enumeraron las luchas que las trajeron hasta acá y se pronunciaron en contra del capitalismo, el neoliberalismo, el avasallamiento sobre sus territorios, sus cuerpos y sus vidas. “Protegemos nuestro cuerpo como nuestro primer territorio de defensa”, dijo Lolita Chávez, líder maya de Guatemala.

Durante la marcha se replicó el pedido, esta vez unívoco, concentradas en una sola vena verde y violeta que atravesó el corazón de la ciudad y que este lunes definió por ovación que el encuentro sea, de forma indeclinable, plurinacional y con todes.

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