El Mundo

15 octubre, 2019

Condena al independentismo catalán

La Justicia española falló contra los líderes independentistas por sedición. Las penas alcanzan hasta los 13 años de prisión. Grandes movilizaciones en toda Cataluña y represión policial.

Huelga general por la libertad de los presos políticos. Cataluña, 21 de febrero de 2019

Luciano Coccio

@LuchismoD

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El Tribunal Supremo del Estado español condenó de forma unánime por sedición a los líderes independentistas catalanes. Las penas van de 9 a 13 años de prisión e inhabilitación por el mismo tiempo. El fallo, que se considera histórico, generó varios manifestaciones en toda Cataluña y seguramente gravitará en la política española.

Tras cuatro meses de deliberación, este lunes se comunicaron las conclusiones del juicio al procès por los hechos ocurrido entre septiembre y octubre de 2017, que incluyen el referéndum del 1-O y una declaración de independencia. El ex vicepresidente de Cataluña, Oriol Junqueras, cinco ex ministros, la ex presidenta del Parlament y dos líderes civiles fueron condenados por sedición, el delito más grave de todos los que implican la alteración del orden público. 

De esta manera, los siete magistrados de la Sala de lo Penal del Supremo avalaron la tesis de la Abogacía del Estado y rechazaron la acusación de rebelión demandada por la Fiscalía. La diferencia, y en lo que giró gran parte del juicio, es la existencia o no de violencia. 

Para el Alto Tribunal sí hubo hechos violentos. “Se trataba de movilizaciones que desbordaron los límites constitucionales del ejercicio de los derechos de reunión y manifestación”, indicaron los magistrados. Sin embargo, esto no alcanza para tal delito ya que considera que la violencia no fue instrumental ni tenía como objetivo derogar la Constitución y la independencia territorial. “Dicho con otras palabras, es violencia para lograr la secesión, no violencia para crear un clima o un escenario en que se haga más viable una ulterior negociación”, recogieron en la sentencia.

Las condenas varían en función del grado de responsabilidad que los magistrados le otorgaron a cada uno de los acusados. Junqueras aparece como máximo responsable por lo que recibió la pena más alta, 13 años. A otros tres ex funcionarios (Raül Romeva, Jordi Turull y Dolors Bassa) se les aplicó una condena de 12 años. Los cuatro fueron encontrados culpables del delito de sedición en concurso medial con malversación (cuando un delito es un medio necesario para la comisión de otro), por lo cual se impone solo la pena superior.

Quien sigue en responsabilidad, de acuerdo al fallo, es Carmen Forcadell que recibió una pena de 11 años y medio. Según el tribunal, como planteaban las acusaciones, la ex presidenta del Parlament fue clave para la aprobación de las leyes de referéndum y desconexión. “Tuvo una intervención relevante y decisiva, que alcanzó su mayor intensidad en el pilar parlamentario a través del que se trató de tejer un entramado de legalidad paralela, carente de validez, pero que sirviera de soporte a la estrategia independentista”, apuntaron.

También se les adjudica un papel importante a los líderes de las asociaciones sociales independentistas. Jordi Sánchez, de la Assemble Nacional Catalana, y Jordi Cuixart, de Òmnium Cultural, fueron condenados a 9 años prisión. Su papel clave habría sido la movilización popular como instrumento de presión, especialmente en los hechos del 20 de septiembre en el Departamento de Economía, y en la organización del referéndum del 1-O que había sido ilegalizado por el Tribunal Constitucional.

Completan la lista de condenados por sedición Jordi Turull y Joaquim Forn, por ocupar cargos públicos, las carteras de Interior y Territorio respectivamente. Se les aplicó un pena de 10 años y seis meses de cárcel. Solo tres de los acusados (Santu Vila, Martixell Borrà y Carles Mundó) no fueron condenados por sedición sino simplemente por desobediencia, pena que no implica cárcel sino, en este caso, a un año y ocho meses de inhabilitación y 10 meses de multa con cuota diaria de 200 euros, es decir 60 mil euros.

Mientras tanto, otro juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, dictó este mismo lunes una nueva orden europea de detención y entrega para Carles Puigdemont, el ex presidente del Gobierno catalán, por los delitos de sedición y malversación de fondos públicos. Puigdemont lleva casi dos años en Bélgica, junto a otros funcionarios de su gobierno, para evitar ser arrestado y, según él, internacionalizar la causa. En 2017, tanto un tribunal belga como otro alemán rechazaron una orden de extradición por el delito de rebelión.

Protestas en las calles

El mundo independentista solo aceptaría la absolución pero sabía que la sentencia sería condenatoria, por lo que desde el último 11 de septiembre se pusieron en marcha los preparativos de la movilización popular. El Gobierno central de Pedro Sánchez (PSOE) ya había movilizado casi dos mil efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. 

Tras conocerse el fallo este lunes se activaron varias acciones. En las principales ciudades de Cataluña hubo marchas, manifestaciones y hasta cortes de rutas en repudio.

El centro de Barcelona estuvo todo el día con los principales accesos y avenidas cortados por manifestantes. Para las 20 horas los Comité de Defensa de la República (CDR) convocaron una concentración delante la Jefatura de la Policía Nacional a la que acudieron miles personas, algunas de las cuales fueron reprimidas por los antidisturbios que despejaron la entrada del edificio.

Sin embargo la máxima tensión se vivió en la aeropuerto de El Prat de Barcelona. Un movimiento reciente llamado Tsunami Democràtic, sin líderes ni portavoces, convocó, de manera sorpresiva, a través de las redes sociales a bloquear las instalaciones. Miles de personas se trasladaron hasta allí por todos los medios, incluso caminado 25 kilómetros. Más de cien vuelos tuvieron que ser cancelados. 

El pulso entre policías y manifestantes tuvo distintos picos de presión durante el día, pero fue después de las seis de la tarde cuando los enfrentamientos se agudizaron. Las fuerzas de seguridad reprimieron a los asistentes para liberar distintas zonas del aeropuerto varias horas ocupadas. A las 21:45 horas se desconvocó la concentración: “Damos la acción por finalizada con éxito y los objetivos alcanzados. Y mañana lo volveremos a hacer anunciando un nuevo reto”, comunicó el Tsunami Democràtic.

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