Economía

5 noviembre, 2019

La vuelta del cepo

La gestión de Cristina Fernández lo aplicó en 2011. Macri lo criticó y una de sus primeras medidas económicas fue sacarlo. La crisis y la falta de dólares lo obligaron a dar marcha atrás. ¿Qué es y por qué se vuelve a implementar? Economistas y especialistas opinan en esta nota.

Mariano Cervini

@marianocrv

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El 17 de diciembre de 2015 el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay anunciaba en conferencia de prensa el fin de la medida de control de cambios que restringía la compra de dólares. El llamado cepo cambiario impuesto desde 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández fue criticado por los economistas del macrismo y una de sus principales promesas de campaña había sido quitarlo -en palabras de Prat Gay- “lo más pronto posible”. 

“El que quiera comprar dólares los va a poder comprar; el que quiera vender los va a poder vender; nadie los va a perseguir. Así es como funcionan las economías normales en cualquier lugar del mundo”, declaró en aquella oportunidad. Al momento del anuncio, la divisa se fijó en 12,80 pesos para la compra y 13,10 para la venta. 

Martín Kalos, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y jefe de la consultora Elypsis analizó que “el gobierno actual tuvo un error de diagnóstico muy fuerte. Esto fue motivado por un sesgo ideológico que por un lado era creer que los dólares iban a entrar en la economía por inversiones extranjeras -solo por la presencia de Macri en la presidencia- y un leve cambio en algunas reglas de juego -incluyendo la flexibilización de los flujos de capitales- pero además por una idea de que los dólares no eran necesarios”. 

“Esto arrastró dos problemas: el primero fue que las inversiones nunca vinieron y el gobierno debió recurrir a deuda para cubrir esos dólares y el segundo que los dólares sí eran necesarios”, añadió.

En un contexto de crisis económica cada vez más fuerte, el planteo inicial de Prat Gay -que dejó su cargo en diciembre de 2016 luego de que Macri le pidiera la renuncia- se fue desvaneciendo. Las necesidades frente a una fuga de capitales y escaso ingreso de inversiones derivaron en el aprieto de volver a una medida restrictiva como el cepo tan cuestionado. 

“No tenemos dólares para todo lo que el país necesita. Si vos no los generás, los tenés que tomar de afuera para cubrir esa demanda. Este es uno de los motivos por los que se generó la deuda brutal, descomunal e histórica con el FMI”, sostuvo Pablo Singerman, director del Departamento de Economía del CBC en la UBA. 

El 1 de septiembre Macri volvió al cepo. Por medio de un decreto de necesidad y urgencia (DNU) impuso restricciones a la compra de la divisa extranjera. El límite fue de hasta 10 mil por mes para personas físicas. Pero no alcanzó. En los siguientes 30 días la fuga de activos externos superó los tres mil millones de dólares acumulando un total de 84 mil millones en lo que va de la era Cambiemos, lo que representa un 21% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. El domingo después de las elecciones -con el resultado que dio ganador a Alberto Fernández- Macri ajustó la restricción a un máximo de 200 dólarespor persona por mes. 

“El cepo lo termina imponiendo la situación económica”, aseguró Federico Wahlberg, economista y docente de la cátedra de Economía de Ciencias Exactas de la UBA. “La eliminación del cepo facilitó negocios para el sector financiero, junto con el libre flujo de capitales extranjeros, sumado a las políticas de altas tasas de interés impuestas por el Banco Central a través de las LEBACS y LELIQS que otorgaron rentabilidad a corto plazo en dólares”, subrayó. 

En abril del año pasado este esquema entró en crisis cuando los inversores empezaron a retirarse generando una corrida cambiaria con la subsiguiente disparada del dólar. “Se cortó el crédito internacional porque los prestamistas vieron que no había capacidad de pago. Se agotó la plata del Fondo y si se agotan las reservas no queda otra que aplicar un cepo porque no alcanzan los dólares para abastecer esta demanda”, resumió Wahlberg. 

El panorama actual sigue siendo complicado. El gobierno entrante deberá afrontar pagos de deuda en 2020 por 37 mil millones de dólares con organismos internacionales y privados -que incluyen FMI, BID, Banco Mundial y CAF- lo que significa un 9% del PBI. Las reservas -que lograron un récord de 77.481 millones en abril, apuntaladas por los préstamos del Fondo- siguen en caída libre histórica: 28.543 millones en menos de seis meses. 

“El primer semestre de 2020 vencen 27.400 millones de dólares. Es mucho y el cepo ayuda a calmar la situación en un contexto muy apremiante de vencimientos de deuda”, aseguró Estefanía Pozzo, analista económica y docente de la UBA. Singerman coincidió en este punto y remarcó que las consecuencias hubiesen sido menores si la medida se hubiera tomado antes: “De este modo se hubiera evitado que se fugaran 22 mil millones sólo desde las PASO al día de hoy”.

Todo apunta a que el gobierno de Alberto Fernández continúe con el cepo. La urgencia en los pagos y la necesidad de dólares así lo plantean. 

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