Mundo Gremial

8 noviembre, 2019

ENOCEP: una experiencia de formación y economía popular

¿Cuál es la importancia de la formación en la economía popular? ¿Qué se reafirma? ¿Qué se cuestiona? Un relato del curso de formación de la Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular (ENOCEP) en Tilcara, Jujuy.

Juan Manuel Erazo

@JuanchiVasco

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Hay 87 kilómetros entre San Salvador de Jujuy y Tilcara. Quizá mucho menos de lo que caminan en una semana los trabajadores y trabajadoras de la economía popular entre compra de productos y venta en los puestos. La distancia no es tan distinta entre este patrimonio de la humanidad y las ciudades de San Pedro, Fraile Pintado o Santa Clara donde los productores rurales se levantan con la primera luz del sol para trabajar la tierra en la conocida zona de yungas. Más cerca aún queda la ciudad de El Pucará de las artesanas de la Puna. 

A pesar de las cortas distancias la mayor parte de estos trabajadores de la economía popular no conocían Tilcara, otros ni siquiera habían pisado la zona de la Quebrada de Humahuaca.

¿Por qué? Porque el trabajo, porque la familia, porque los tiempos, porque la plata no alcanza. A la vieja usanza de la historia sindical argentina, la Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular (ENOCEP) de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) trata de llevar sus cursos de formación más intensivos a aquellos lugares hermosos que tienen nuestro país, pero que lamentablemente muchas veces se tornan inaccesibles para gran parte de nuestro pueblo excluido que vive mayormente hacinados en los costados de las urbes. El lugar para desarrollar el curso importa, la cabeza piensa mejor cuando está relajada, puede ser en Tilcara, San Martín de los Andes, el Delta de Tigre, y en un futuro, Misiones.

La cita de este curso fue en la residencia del Centro Universitario “Tilcara” (FFyL – UBA), al pie del camino que lleva al sitio arqueológico. La diplomatura lleva el nombre de “Roberto Arias” en honor al compañero y luchador social patagónico que creó radios comunitarias y militó siempre en defensa de la naturaleza, los pueblos originarios y los Derechos Humanos. 

Convivieron en este curso más de 25 estudiantes, que en su vida cotidiana son referentes de distintas ramas de la CTEP: trabajadores de la tierra, vendedoras ambulantes, artesanas, cocineras en merenderos, responsables de la administración de las cooperativas, militantes. 

Los grupos para las tareas de cocina y limpieza fueron puestos en tensión a lo largo del curso. En el taller de géneros surgió el cuestionamiento fuerte por parte de las compañeras sobre la realización casi exclusivamente de estas tareas. El guante fue recogido por todo el curso y el trabajo en conjunto empezó a primar con varones amasando, limpiando, poniendo la mesa. El taller tuvo sus frutos ahí, en lo concreto y lo tangible, al margen de lo que todos sabían que debías seguir trabajando después del mismo.

El cansancio del viaje se sintió al comenzar la cursada. El primer taller fue sobre capitalismo, un tema denso, complejo, que lleva tiempo. Aun así se trabajó y sirvió. Es la base para comprender todo lo que sigue en la diplomatura. 

¿Cómo comprender la necesidad de la organización comunitaria y cómo se produce la economía popular sin partir del sistema político, social y económico que genera el descarte de miles y miles de personas en todo el mundo? Pero como todo en este curso, los docentes aportan algunas ideas y sistematizaciones, pero son los y las estudiantes quienes más comprenden lo que implica el capitalismo ya que lo sienten día a día sobre su lomo.

Inmediatamente al taller de capitalismo le siguió el de sindicalismo e historia del movimiento obrero argentino. Imposible poder resumir tanta experiencia, tantos nombres, idas y vueltas, métodos de lucha, tanta historia en pocas horas. Es necesario reconstruir nuestra historia, cómo se organizaban los que nos precedieron, sus aciertos y sus errores. 

Es por eso que se comenzó con la contundente y acertada frase de Rodolfo Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”.

Sobre esta base continúaron a lo largo de la cursada los talleres de economía popular, organización y militancia popular, objetivos de la CTEP y la relación con el Estado. Todos estos talleres se pensaron en función de las necesidades concretas de los estudiantes de la diplomatura. Se actuó, se recrearon situaciones, se leyó, se dibujó, se escribió y se debatió. 

El objetivo fue promover la organización comunitaria, el intercambio de saberes y el fortalecimiento de las experiencias productivas populares locales. Los resultados se midieron a partir de que tanto docentes como estudiantes salieran con algo nuevo, un aporte más, nuevas herramientas y la sensación de terminar “mejores” que como empezamos.

La experiencia de la ENOCEP apunta a crecer, sumando cursos, estudiantes y lugares (proyecta la apertura de una nueva escuela en Córdoba para 2020). Es importante remarcar la formación como un elemento central a la hora de comprender la realidad para poder transformarla y pensar así una patria sin esclavos ni excluidos, con tierra, techo y trabajo, con poder popular y justicia social.

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