Géneros

11 noviembre, 2019

Martin Fierro al machismo

El viernes por la noche se celebró la cuarta edición de los premios Martín Fierro de Radio y, de nuevo, la jornada estuvo dedicada a los varones. Ellos ocuparon la mayor cantidad de puestos en las nominaciones y, por ende, cosecharon mayor cantidad de estatuillas. Sin embargo, “el after” de la fiesta quedó, de nuevo, centrado en la imagen de las mujeres.

CarlaMartilotta

@carlamartilotta

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Previo a la emisión de 4ta edición del MF radiofónico,  el programa feminista “Nos Quemaron por Brujas”, emitido por Radio Presente, analizó las nominaciones y reveló que el 71% de les candidates a la estatuilla eran hombres. Como consecuencia, y con el diario del lunes, también fueron quienes más cantidad de premios cosecharon.

En ese marco, hubo categorías cuyas ternas estaban integradas en exclusivo por varones, a pesar de que el armado no impedía que puedan estar compuestas de manera heterogénea  con mujeres y disidencias. Algunas de ellas son Operador de radio, Musicalización, Labor Periodística Deportiva, Comentarista Deportivo, Relator Deportivo, Analista Político/Económico o Columnista Policial/Judicial.

En tanto, las mujeres premiadas lo fueron en su mayoría en ternas discriminadas por género, a saber, Locución Femenina, Labor Periodística Femenina, Conducción Femenina, etc. La competencia de APTRA muestra que las mujeres cis y trans, lesbianas, travestis y no binaeries faltamos en la radios, a pesar de que la disputa por la conquista de los espacios de poder que se desarrolla en las calles alcanzó también a los medios de comunicación donde cada vez más mujeres y disidencias sexuales acceden a posiciones clave como ser Editoras de Género y Delegadas y Secretarias Gremiales.

En 2017, “Nos Quemaron por Brujas” realizó el relevamiento Faltamos en la radio donde analizó los roles según género en los principales programas de la primera mañana. En el mismo se evidenció que el 69% de las personas conductoras eran varones. En la misma línea, los hombres tenían preponderancia en las áreas como Economía, Policiales, Deportes, Judiciales y Política. En tanto, a las mujeres se les reservaban las columnas de moda, clima y las tareas de locución. Así las cosas, el informe de hace dos años no pierde vigencia si se analizan los premios que se entregaron  en la última edición de los Martín Fierro.

En ese marco, la invisibilización de las tareas de mujeres, lesbianas, travestis y trans en la radio conlleva a problemas consecuentes. Uno de ellos es la discusión sobre el salario. La Organización Internacional del Trabajo determinó en su último informe que en el periodo 2018/2019 las mujeres argentinas cobran un 25% menos que los varones por el desarrollo de las mismas tareas. De acuerdo al informe anterior, donde ellos cobraban un 23.5 % más, la brecha se acrecentó.

“Las disparidades de remuneración por razón de género constituyen una de las mayores manifestaciones de injusticia social de la actualidad. Todos los países deberían esforzarse por comprender mejor qué se esconde detrás de esto y avanzar más rápidamente hacia la igualdad de género”, aseguró –con motivo de la presentación del documento– Guy Ryder, titular de la OIT.

El problema se acrecienta si se considera que el sector de medios de comunicación fue uno de los más afectados por la crisis económica durante el gobierno de Mauricio Macri. Según un informe publicado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) desde el año 2016 se produjeron al menos 3.127 despidos en la Ciudad de Buenos Aires  y más de 4.500 en todo el país. Siendo las mujeres las más precarizadas, son también las principales afectadas.

“Desde el año 2016 se produjeron al menos 3.127 despidos en la Ciudad de Buenos Aires  y más de 4.500 en todo el país. Siendo las mujeres las más precarizadas, son también las principales afectadas.”

Hay otro factor violento que se desprende de “la fiesta más elegante de la radio argentina” y es el que sucede una vez finalizado el evento. En los días posteriores, las mujeres son el foco de análisis de “expertes de la moda” que desde un estudio de televisión apuntan con el dedo los “defectos” y “malas decisiones” de las asistentes en materia de imagen.

Después de cada edición, un sinfín de diseñadorxs, vestuaristxs y asesorxs del mundo de la moda se pasean por los magazine televisivos para analizar los famosos “looks de la alfombra roja”. Una práctica importada que consiste en defenestrar a una persona en televisión abierta por la ropa o los zapatos que eligió del guardarropas u objtuvo por canje.

Mientras defienden que un vestido cueste varias veces más que una canasta básica, estos personajes señalan y critican las elecciones de vestuario de las nominadas, conductoras e invitadas de la noche en horarios prime time de la TV.

Desde un sillón envían a las mujeres una serie de mensajes que reproducen los parámetros de belleza hegemónica y refuerzan estereotipos de imagen y de género, proponiendo modelos de mujer que desechan la simbología de la entrega de premios al periodismo, para reemplazarlo por una vidriera de alta costura, moda y violencia verbal.

En el año 2014 la reconocida actriz Melis McCarty lanzó su propia línea de ropa de gala para mujeres gordas. Tuvo que hacerlo, dijo, luego de que en 2012 seis diseñadores se negaran a vestirla para una entrega de premios. “Hace dos Oscar, no pude encontrar a nadie que me hiciera un vestido. Pregunté a cinco o seis diseñadores –todos de alto nivel- y todos me dijeron que no”, dijo.

En Argentina, las grandes marcas iniciaron procesos de cambio en sus publicidades, sin embargo, la industria de la moda local se niega a cambiar de paradigma y aprovecha las pocas oportunidades que tiene para desplegar su lado más cruel.

Lizy Tagliani fue la única travesti que ganó un Martín Fierro este fin de semana. Ganó el premio a mejor labor humorística. También fue de las más criticadas por su elección de vestuario. “Si tiene una espalda tan grande, tanto volumen en la parte superior la hace enorme”, dijo Carla Bugarín, estilista y publicista en Telefé. Una frase del estilo que acostumbramos a escuchar después de cualquier entrega de premios, en boca de decenas de opinólogos de moda que aprovechan quince minutos de aire para desacreditar años de lucha a favor del derecho a las personas a vestirse segúnse les de la gana por fuera de los marcos impuestos.

Como Lizy, el dedo va pasando por cada una de las nominadas. Así, quienes son nominadas a un premio por su trabajo terminan convertidas en modelos, en ejemplos de lo que no hay que hacer para la industria de la moda. Más tarde, los mismos discursos saldrán en las revistas.

Un doble ataque se desprende hoy así de los MF de radio, agudizando problemáticas diarias. Por un lado el correr a las mujeres al costado invisible y, con ellas, sus demandas y derechos. Por otro, la utilización de su imagen para la reproducción de estereotipos anclados en discursos hegemónicos.

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