Nacionales

28 noviembre, 2019

Caso Próvolo: el Vaticano dice que “nunca encubrió” los abusos

En un breve comunicado, el comisario apostólico nombrado por la Santa Sede para indagar acerca de los delitos cometidos por los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho en Mendoza, pidió “perdón” y dijo que la Iglesia “no ocultó información” en la investigación.

El obispo argentino, Alberto Bochatey, nombrado comisario apostólico del Vaticano luego de las denuncias por abusos sexuales a niñes y adolescentes sordomudos del Instituto Próvolo de Luján de Cuyo, Mendoza, pidió “perdón” en nombre de la Iglesia Católica y admitió que “nunca será suficiente” lo que haga la institución para reparar los daños causados por estos delitos, cada vez más extendidos e inocultables.

“Pedimos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión”, sostuvo el eclesiástico en un comunicado, respecto a los delitos sexuales cometidos por los curas Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho (57), por los que fueron condenados conpenas de hasta 45 años de cárcel.

A su vez, explicó que “toda vez que la Justicia argentina libró exhortos o pedidos a las instancias que corresponden en la Iglesia, ésta respondió según derecho, en tiempo y forma. Nunca ocultó información ni quitó colaboración”, en respuesta a las acusaciones que indican que la Iglesia encubrió los hechos e hizo oídos sordos a las denuncias de las víctimas.

“La Santa Sede, una vez conocidas las denuncias, nombró en mayo de 2017 a dos expertos para comenzar la investigación eclesiástica. La tarea de la investigación es tratar de discernir si las denuncias son verosímiles o no y tener cierta certeza moral de que los hechos pudieran haber sucedido. En ese momento no había ninguna denuncia en ninguno de los diferentes ámbitos de la Iglesia, lo que hacía muy difícil poder iniciar las investigaciones”, argumentó Bochatey.

En ese sentido, insistió: “La Iglesia nunca encubrió a los sacerdotes en cuestión y el proceso canónico sigue en curso en la Congregación de la Doctrina de la Fe. De hecho, ellos estaban suspendidos en la práctica de su ministerio sacerdotal y en la cárcel, donde permanecen desde hace ya tres años”.

Respecto a todas las denuncias por abusos que salpican al clero en distintas partes del mundo, el obispo reconoció que “nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado” pero que “mirando hacia el futuro, nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”.

Por último, subrayó: “Respetamos la decisión judicial y esperamos que traiga paz a las víctimas que han sufrido tanto y también algo de alivio en medio de tanto dolor y de tantas heridas”.

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