Batalla de Ideas

16 enero, 2020

Mujeres que hicieron historia: Fátima al Fihri

Practicante del Islam, fundó la biblioteca más grande de África, mas tarde reconocida como Universidad de Qarawiyyin, la más antigua del mundo, todavía en funcionamiento.

Carla Martilotta

@CarlaMartilotta

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Pensar la educación superior remitió durante cientos de años al discurso de los hombres. Desde la antigua Grecia hasta bien entrado el siglo XX, alrededor del mundo las mujeres estaban excluidas del campo del saber institucionalizado. Sin embargo, con el correr de los siglos y el avance en la conquista de derechos, las sociedades fueron reconociendo el papel trascendental que tuvieron en distintos ámbitos, entre ellos la academia.

Fátima al Fihri fue, sin lugar a dudas, una de aquellas figuras femeninas que cumplieron un rol fundamental en la historia de la educación. Nacida en lo que hoy es Túnez en el seno de una familia rica de comerciantes musulmanes, en el siglo IX se mudó a Fez, ciudad fundada un siglo antes en el actual Marruecos.

Para la época, Fez era considerada una urbe donde las artes, las ciencias y la cultura estaban a la orden del día. Fue allí que decidió, al morir su padre, invertir la fortuna familiar en algo que agregue capital educativo a la ciudad y su pueblo. Junto a su hermana, Mariam al Fihri, fundaron la mezquita y madrasa (institución educativa islámica) de al-Qarawiyyin en el año 859.

Si bien no fue originalmente concebida como una universidad, la UNESCO la reconoció como tal lo que la convirtió en “la más antigua del mundo” en funcionamiento en comparación con la de Bolonia (1088), la más antigua del mundo occidental; la de Oxford (1096), la primera del mundo anglosajón y la de Salamanca (1254), la más antigua del mundo hispano.

Las hermanas Al Fihri supervisaron las obras del edificio original de treinta metros de largo, que contaba con un patio interno, una sala de oración, varias aulas y una biblioteca de enorme magnitud.

Apenas fundada, la mezquita de al-Qarawiyyin se convirtió en un centro educativo para cientos de jóvenes de Marruecos que asistían a las cátedras de religión y estudios del Corán. Podía albergar hasta veinte mil personas orando. Además, se dictaban clases de gramática árabe, matemática, astronomía, música y medicina.

Para cursar allí, el estudiante no elegía solo la materia sino también al profesor, y era éste quien al final de la cátedra decidía si el alumno podía impartir conocimiento con la entrega del título correspondiente.

La fundación de la casa de Altos Estudios trajo no sólo el reconocimiento del pueblo de Fez, sino de todo el mundo. Se convirtió en poco tiempo en el punto de encuentro de pensadores y estudiosos, permitiendo el intercambio entre musulmantes, judíos, y cristianos y la expansión de saberes antes confinados a esferas privadas.

Uno de los asistentes más reconocidos fue Gilberto de Auvernia, luego consagrado como Papa Silvestre II, quien introdujo en Europa los números arábigos y el sistema decimal. Fue su aporte a la matemática occidental lo que agregó valor y reconocimiento mundial a la figura de Fátima durante la Edad Media.

Su historia en expansión

De la vida de Fátima al Fihri se sabe poco. Estuvo casada y enviudó muy joven, no tuvo hijos y murió alrededor del año 880. Sin embargo, su legado continúa.

Para el siglo XIV, el centro educativo ya tenía ocho mil estudiantes. En el año 1359 la dinastía Benimerín expandió la biblioteca y agregó veinte mil libros escritos a mano y cuatro mil manuscritos originales de la historia islámica, los únicos que quedan en pie tras la destrucción de otras bibliotecas árabes, como la de la Universidad de Mosul en Irak, bombardeada en 2016 por la coalición internacional liderada por EE.UU. en su lucha contra Estado Islámico.

Tras años de restauración a cargo de la arquitecta Azziza Chaouni, la universidad de Qarawiyyin reabrió sus puertas en 2016 como resultado de un trabajo minucioso para mantener la fachada original adaptada a las necesidades del siglo XXI. Entre las reformas se instalaron paneles solares, sistemas de riego con agua de lluvia y se recuperaron las fuentes originales que se encuentran en el patio.

Sin embargo, el mayor trabajo fue el de reconstrucción de textos y manuscritos que se fueron deteriorando con el paso de los años debido a las condiciones climáticas del lugar y la imposibilidad de acceso que las autoridades musulmanas impusieron durante siglos. Uno de los tesoros que alberga Qarawiyyin es una versión del Corán del siglo IX escrito en la caligrafía árabe más antigua sobre piel de camello.  

A pesar de que históricamente las mujeres musulmanas tuvieron prohibido el acceso a la educación superior, allí estudiaron grandes figuras femeninas como Fátima al-Kabbaj, quien más tarde se convertiría en la única mujer del Consejo Supremo de Conocimientos Religiosos de Marruecos. 

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