Derechos Humanos

17 enero, 2020

Otorgan libertad condicional para el piloto de los “vuelos de la muerte”

El ex capitán de fragata, Adolfo Scilingo, fue beneficiado por la justicia española y deberá cumplir tareas voluntarias durante el día y pasar la noche en un centro de reinserción.

A los 73 años de edad, el represor Adolfo Scilingo salió de la cárcel en la que se encontraba detenido en España. Desde ahora, el ex capitán de fragata que llevó adelante los llamados “vuelos de la muerte” durante la última dictadura cívico, militar y eclesiástica gozará de libertad condicional, luego de haber cumplido veintidós años, un mes y diez días tras las rejas.

Scilingo fue condenado a 1084 años de prisión por el juez español, Baltazar Garzón, por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, desde hace cuatro semanas camina por las calles del país europeo luego de cumplir un 4 por ciento de la pena.

Según señaló el diario Voz Pópuli, el represor fue beneficiado por un régimen de reinserción mediante el que deberá colaborar en una parroquia en Madrid durante el día y pasar la noche en un Centro de Reinserción Social (CIS). La resolución está amparada en un artículo del Régimen Penitenciario madrileño.

Frente a esta situación, organismos de derechos humanos y entidades sindicales salieron a repudiar la decisión judicial. “Mientras miles de familias siguen esperando saber dónde están los cuerpos de los desaparecidos, él sale de la cárcel, duerme en un centro de ‘inserción social’ y colabora todos los días en una institución religiosa. No puede insertarse en sociedad un asesino del pueblo”, manifestaron desde HIJOS Capital.

Por su parte, desde la CTA Autónoma sostuvieron que, junto con los organismos, buscarán “impedir este grave hecho y que retorne al lugar de donde nunca debió haber salido”. Además, sentenciaron: “Si ese genocida cree que se va a pasear impunemente por las calles se equivoca”.

El caso

Scilingo había sido arrestado por el juez Garzón cuando fue invitado a participar de un programa de televisión en España, a fines de revelar lo que sabía acerca de los crímenes de la última dictadura.

Desde ese momento, quedó alojado en el centro penitenciario de Alcalá de Henares, en la capital española. Tiempo después comenzó con salidas transitorias y ahora la Justicia le permitirá terminar de cumplir la pena lejos del pabellón.

En 2006, fue condenado a 640 años de prisión y un año después el Tribunal Supremo de España aumentó la pena “irrevocable” a 1084 años, tras considerar sus delitos de asesinato y detención ilegal en la Escuela de Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) como “crímenes contra la humanidad”.

En su declaración ante la Justicia, Scilingo contó detalles acerca de las operaciones aéreas desde donde se asesinaban personas desaparecidas. “Todos los miércoles se hacía un vuelo y se designaba en forma rotativa distintos oficiales para hacerse cargo de esos vuelos. A los que el día antes se les elegían para morir, se les llevaba al aeropuerto dormidos o semidormidos mediante una leve dosis de un somnífero haciéndoles creer que iban a ser llevados a una prisión del Sur”.

Luego, detalló: “Una vez en vuelo, se les daba una segunda dosis muy poderosa, quedaban totalmente dormidos, se les desvestía y, cuando el comandante daba la orden, se les arrojaba al mar uno por uno”.

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