Cultura

4 febrero, 2020

Green Day: cuando el punk rock volvió a nacer

De cómo tres chicos de Oakland conquistaron el mundo y revitalizaron un género para dos generaciones. A días del lanzamiento de su nuevo trabajo de estudio “Father of all motherfuckers”, repasamos la trayectoria de la banda que redefinió el punk rock.

Juan Soria

@ratherbeJuan

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En 1994, cuando todavía el mundo lloraba la muerte de Kurt Cobain y Nirvana, una banda de California explotaba a nivel mundial con un disco que hablaba del aburrimiento, de la ansiedad, de la apatía y de masturbarse de forma compulsiva. Ese disco se llamaba Dookie.

En pocos años se convirtieron en uno de los grupos musicales más importantes del mundo, cayeron en una crisis y 10 años después se reinventaron con uno de las obras más importantes de principios del siglo XXI, American Idiot. Esa banda, integrada por Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool, se llama Green Day y es una de las responsables de que, hoy, millones de personas de todo el mundo sigan vibrando al ritmo del punk rock. 

Los orígenes

¿Cómo tres pibes de barrio que se juntaban a fumar porro, tomar unas cervezas y a hacer canciones lograron que el punk llegue a las masas?

Todo empezó en 1986 con un proyecto llamado Sweet Children. Armstrong y Dirnt se conocieron en la primaria y se volvieron inseparables. Ambos provenían de hogares trabajadores de El Rodeo, California, y no solo compartían familias rotas por la pérdida o el abandono, sino también el amor por la escena punk californiana de la década de 1980. 

Luego de la prematura muerte de los Sex Pistols, la aventura artística y política de The Clash y el trabajo nunca bien ponderado de los Ramones, un puñado de bandas californianas construyeron su propio mundo de autogestión, casas tomadas, fanzines y canciones cortas y urgentes. Allí aparecieron Dead Kennedys, Bad Religion, Operation Ivy e Isocracy, entre otras, que articularon una ética y un sonido que buscaba actualizar el género.

Es en este contexto que Billie, Mike y John Kiffmeyer formaron Sweet Children y comenzaron a hacerse un nombre en la escena local. Llamaban la atención por su sonido que, sin desentonar con lo clásico del género, presentaba una marcada sensibilidad pop. Luego de cambiar el nombre por Green Day y lanzar una serie de EP’s, editaron sus dos primeros discos: 1039 Smoothed Out Slappy Hours y Kerplunk! 

Ambos sirvieron para que la banda crezca en popularidad e importancia. No obstante el baterista original dejó el proyecto para ir a estudiar a la universidad y en su reemplazo ingresó quien hasta el día de hoy se ocupa de los parches: Tré Cool. 

“Sometimes I give myself the creeps”

1994 fue el año bisagra. Green Day abandonó su pequeña discográfica local y pasó a Warner donde grabó un disco definitivo de los noventa: Dookie. Un clásico del género, furioso, melódico y plagado de hits que llevó a la banda a la primera plana de la música alternativa a nivel mundial.

Green Day se convirtió en un fenómeno internacional pero pagó un caro precio por eso: el odio de la escena punk californiana, que los acusaba ahora de “vendidos”. Esta sensación de alienación y desarraigo se vio reflejada en un disco oscuro: Insomniac, del año 1995. Pero también en Nimrod, de 1997. Este último muestra a la banda en una faceta experimental que va desde el hardcore al ska, pasando por el surf rock instrumental y que la diferenciaba de la escena punk más tradicional. 

La gira de este último álbum los trajo a nuestro país, con dos míticos conciertos en el Parque Sarmiento en 1998, que pueden escucharse en Youtube.

Pero las cosas no funcionaban bien dentro del grupo. Las diferencias creativas, el aislamiento entre los integrantes y el poco éxito de Warning, su siguiente trabajo del año 2000, los llevó al borde de la separación. La cosa iba a cambiar.

Una fotografía de la época

Con el robo de los demos del disco Cigarrettes and Valentines, Green Day decidió borrar todo y comenzar de nuevo. Se aventuraron en una idea ambiciosa y novedosa: la composición de una ópera punk rock, que combinara la narrativa de discos como Tommy (The Who) o The Wall (Pink Floyd) con la furia del punk. El resultado es la obra maestra de la banda: American Idiot, del año 2004. 

Este disco, que cuenta la historia de Jesus of Suburbia en los EE.UU. de George W. Bush durante la invasión a Irak, llevó a Green Day a una nueva consagración mundial. El trabajo contiene dos canciones fundamentales para su carrera: “Jesus of Suburbia” y “Homecoming”. Ambas duran 9 minutos y el grupo muestra por qué siempre estuvo un paso más delante de sus contemporáneos. 

Pero también el disco fue una denuncia a la política exterior norteamericana y a la paranoia creada por los medios de comunicación. Con American Idiot, Green Day construyó uno de los trabajos musicales más importantes del siglo, una fotografía de la época combinada con denuncia política pero también con un llamado a preservar la individualidad.

Abriendo puertas

Lo que vino después no estuvo a la altura de lo que Green Day venía ofreciendo. 21st Century Breakdown -disco que los trajo de nuevo a nuestro país-  y la trilogía ¡Uno!, ¡Dos! y ¡Tré! dejaron gusto a poco. Pero en 2016 salió a la venta Revolution Radio, donde se observó una vuelta al sonido clásico que los hizo famosos.

Sin dudas, el éxito y la trascendencia de Green Day es resultado de una carrera muy prolífica, con una vasta discografía que refleja la versatilidad musical y el talento compositivo del grupo. Se trata de una banda que siempre renegó de las etiquetas sin negar sus orígenes. Del punk furioso de “Burnout” a baladas como “Good Riddance” o “Boulevard of Broken Dreams”. De la simpleza de “She” a la monumental “Jesus of Suburbia”, el trío californiano siguió el camino de bandas como los Ramones, Replacements o Buzzcocks y construyó un sonido que hunde sus raíces en lo más interesante del punk y le otorga una identidad propia. 

Gracias a este sonido es que Green Day puede ofrecer un show en vivo arrollador para algunos pocos punks o en un estadio con miles de personas. Sin perder esa honestidad musical se aventuraron a la experimentación y a la búsqueda, pero también a la protesta y denuncia.  

Quizás la importancia radique en algo que decía Billie Joe Armstrong: “Si un chico escucha un disco de Green Day, probablemente termine buscando uno de los Ramones”. A días de un nuevo trabajo de la banda, esperamos que sigan abriendo puertas y oídos a millones de personas que buscan un refugio a lo cotidiano en la música.

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