Deportes

20 marzo, 2020

Adiós al maestro Amadeo Carrizo

Este viernes, a los 93 años, falleció el mejor arquero de todos los tiempos e ídolo del Club Atlético River Plate.

Emiliano “Gaita” Ameigeiras

@thegaita

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Como si no tuviéramos suficiente, en el medio de la crisis por la pandemia del coronavirus y luego de que Alberto Fernández anunciara la cuarentena obligatoria, este viernes nos tocó amanecer con una triste noticia: a los 93 años y luego de pelear contra un cáncer, falleció el gran Amadeo Carrizo, mítico arquero del Club Atlético River Plate y el abuelo de todos y todas las hinchas del club.

Amadeo Raúl Carrizo Larretape nació en Rufino, un pueblo de tradición riverplatense en la provincia de Santa Fe, un 12 de junio de 1926. Allí había nacido también muchos años antes otro histórico de la banda, el goleador Bernabé Ferreyra, conocido también como “el Mortero de Rufino”.

Amadeo era hijo de un operario del ferrocarril y desde muy chico participó de competencias locales, siempre bajo los tres palos. Su referente e ídolo en esa posición era Sócrates Cieri, otro rufinense también de familia ferroviaria, que atajaba en el local Club Pro Educación Física Matienzo, y que llegó a hacerlo en la primera de San Lorenzo de Almagro.

Con tan solo 16 años, Amadeo se ganó la titularidad en el arco del club rufinense BAP, con el que ganó el torneo local en 1942. Su padre Manuel le pidió entonces a su jefe en el ferrocarril Pacífico (hoy San Martín), Héctor Berra, una carta de recomendación para su hijo que deseaba probarse en River. Berra había sido atleta de salto en largo y finalista en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932. Conservaba contactos con el mundo del deporte y una muy estrecha relación con Carlos Peucelle, gloria de River en los años ´30 y detector de grandes talentos futbolísticos, a cargo del reclutamiento para las divisiones inferiores.

Con su bolso y la carta de Berra, Amadeo viajó 15 horas en un tren nocturno para probarse en el club del que pronto se convertiría en figura, luego en emblema y desde hace unas horas en leyenda. Se probó junto a cientos de chicos y quedó inmediatamente seleccionado por el propio Peucelle.

El debut en el arco le  llegó el 6 de mayo de 1945 con 18 años, en aquel equipo legendario conocido como “La Máquina”, recordado por haber ganado 10 títulos oficiales durante la década del ´40, haber contado entre sus filas con jugadores de la talla de Pedernera, Moreno, Labruna, Loustau (además de que en ese equipo se dieran los debuts de dos figuras históricas para el club como Alfredo Di Stéfano y el propio Carrizo) y por haber sentado las bases del denominado ”fútbol total”, generando el precedente para la selección húngara de los ’50 y para la “Naranja Mecánica” de Johan Cruyff . 

La titularidad  se la quedó en 1948. Fue arquero del millonario a lo largo de tres décadas distintas. Jugando 520 partidos (el récord de presencias en la historia del club, seguido de Labruna con 515) en 24 años, en los cuales vivió una racha histórica cosechando siete campeonatos argentinos (45, 47, 52, 53, 55, 56 y 57), una Copa Ibarguren (52), dos Copas Aldao (45 y 47), y también una dura época de sequía entre 1957 y 1968. 

Su último año en el club generó un récord manteniendo la valla riverplatense invicta durante 726 minutos hasta que Carlitos Bianchi le cortara la racha. Tendrían que pasar 50 años para que otro arquero de River, Franco Armani, batiera ese récord en 2018.

Con la selección argentina tuvo 22 participaciones, con luces y sombras. En el mundial de Suecia ´58 cayó 6 a 1 frente a Checoslovaquia y quedó eliminado en primera fase, iniciándose así un período muy amargo para el conjunto nacional. Recién en 1964 Amadeo aceptó otra convocatoria, para la Copa de las Naciones a disputarse en Brasil. Argentina conquistó ese torneo ganando todos los partidos con una participación destacada de su arquero, que no recibió ningún gol y que hasta se dio el gusto de atajarle un penal a Gerson en la victoria por 3 a 0 en el clásico frente al local.

Como pasa muchas veces con los ídolos de los clubes, Amadeo no se fue de River en los mejores términos: lo hizo enemistado con el entonces presidente Antonio Vespucio Liberti por sus declaraciones luego de que el equipo perdiera la final de Copa Libertadores con Peñarol, a raíz de un error del arquero. Partió con 42 años al fútbol colombiano para vestir la camiseta de Millonarios hasta su retiro del profesionalismo en 1970.

Homenaje a Amadeo Carrizo en el Estadio Monumental. 2014.

Sin embargo, la relación con la hinchada y con el club permaneció intacta. Siempre en la cancha, siempre apoyando a los jugadores y en especial a los arqueros, siempre muy cuidadoso a la hora de opinar (sobre todo en los momentos malos), Carrizo estuvo presente en el corazón de la hinchada. El 27 de diciembre de 2013 el actual presidente de la institución, Rodolfo D´Onofrio, lo nombró presidente honorario del Club Atlético River Plate, en lo que constituyó un acto de justicia.

Amadeo Carrizo no pasó a la historia solamente por ser el mejor arquero, además fue el inventor del arquero moderno, de lo que hoy entendemos por arquero de fútbol. Antes de él, los guardametas eran atajadores. Algunos mejores, otros peores, se limitaban a permanecer bajo el travesaño a la espera de poder detener los disparos rivales. Carrizo fue el primer arquero en salir a cortar los centros, el primero en adelantarse para achicarle a los delanteros, el primero en salir jugando con los pies o aprovechar su saque para generar contragolpes. Al respecto fue César Luis Menotti quien dijo: “Antes los equipos jugaban con diez jugadores y un arquero. A partir de Carrizo, y luego Fillol y Gatti, el fútbol se juega con once jugadores, uno de los cuales puede tomar la pelota con la mano”. 

Nada conservador en su estilo, también inauguró una escuela de atajadas espectaculares, descolgando pelotas con una sola mano o parando remates con el pecho. También fue el primer arquero argentino en hacer uso de guantes, en 1957, por consejo de su colega italiano Giovanni Viola tras un amistoso. Aunque otra versión menos conocida es que fue el legendario arquero ruso Lev Yashin (quien curiosamente también falleció un 20 de Marzo, pero de 1990), “la Araña Negra”, quien le regaló sus propios guantes después de un partido.

Las redes sociales están inundadas con mensajes de jugadores en actividad y retirados, técnicos, dirigentes, simpatizantes e hinchas, expresando su respeto al maestro, de la única manera que pueden hacerlo en este contexto de cuarentena. Y hasta abundan ya los pedidos porque la tribuna Centenario pase a llamarse Amadeo Raúl Carrizo.

Fue el mejor arquero de todos los tiempos, y fue de River. Alguien podrá discutirlo, diciendo que el mejor fue Fillol. Pero en cualquier caso, el Pato, es otro histórico del millonario.

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