El Mundo

1 abril, 2020

El coronavirus en África: cuando no sobran 20 segundos de agua

Hace algunos días la pandemia global alcanzó al continente más pobre del planeta. La ausencia de sistemas sanitarios sólidos y economías dependientes centradas en el trabajo informal vuelven casi imposible tomar medidas básicas de prevención.

Santiago Mayor

@SantiMayor_

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Profesionales de la salud de todo el mundo plantean que, hasta tanto se encuentre una vacuna, para prevenir el coronavirus Covid-19 hay dos medidas elementales que debe llevar a cabo la población: lavarse bien las manos durante al menos 20 segundos y quedarse en su casa.

Lo que parece sencillo resulta casi imposible en la mayoría de los países africanos donde la pandemia global recién está llegando y amenaza con hacer estragos. 

Ni agua

De acuerdo al Informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos 2019 “la cobertura de instalaciones básicas para el lavado de manos con agua y jabón” en el África subsahariana alcanza apenas al 15% de la población. Es decir que más de 900 millones de personas no tienen condiciones para llevar a cabo la acción más básica para protegerse del nuevo virus.

El escenario se agrava si se tiene en cuenta que en términos generales solo el 24% tiene acceso a una fuente segura de agua potable (contra 94% en Europa y América del Norte) y las instalaciones de saneamiento básico que no son compartidas con otros hogares alcanzan únicamente al 28%. Casi uno de cada cuatro (23%) habitantes subsaharianos realizan sus necesidades directamente a la intemperie.

A esto suma que, de acuerdo a datos de 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de las escuelas de esta región carecen de acceso a agua potable y el 38% de los centros de salud de todo el continente no tiene acceso a fuentes básicas de este recurso vital.

Para completar el escenario, cabe destacar que de acuerdo a datos del Grupo de Análisis de Sistemas de Agua de la Universidad de New Hampshire, aproximadamente el 25% de la población de África sufre de estrés hídrico (problemas sociales y económicos vinculados a la falta de acceso al agua) y el 13% experimenta estrés relacionado con la sequía al menos una vez por generación.

Ni derechos laborales

Pero no sólo la falta de agua es problemática para afrontar la pandemia. África es el continente con mayor porcentaje de trabajo informal del mundo. Según información relevada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 85,8% de la población económicamente activa carece de un empleo registrado.

Es decir que la posibilidad de ir a un esquema de cuarentena obligatoria con teletrabajo y derechos laborales garantizados es una utopía. Ni hablar que, como sucede también en América Latina, muchas de esas personas viven “al día”. Dejar de ir a trabajar puede implicar dejar de comer.

A esto se suma que -siempre según la OIT- más de 60% de los trabajadores y trabajadoras del continente están empleadas en la agricultura. Justamente un sector que no ha paralizado ningún país, ni siquiera los que tomaron medidas más estrictas, ya que se debe seguir garantizando la alimentación de la población.

Ni plata

Finalmente, como en todo el mundo pero probablemente con un mayor impacto, la economía de los países africanos se verá golpeada. 

Por empezar porque el principal socio comercial del continente es China que debió paralizar su producción durante los últimos meses. Pero también porque existen varios Estados cuyo ingreso de divisas está garantizado por el petróleo, producto cuyo precio se encuentra en caída hace varias semanas. 

De acuerdo a la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (CEPA) la pérdida relacionada con la reducción de la venta de crudo podría alcanzar los 65 mil millones de dólares. 

Mercado popular en Dakar, capital de Senegal

Además el crecimiento de la economía del continente “pasaría de 3,2% a 2% debido a varias razones, como la alteración de las cadenas de suministro mundiales”, explicó Vera Songwe, secretaria ejecutiva de la CEPA.

Por último, también se verá encarecido el costo en salud ya que los productos farmacéuticos son, en su mayoría, importados de Europa. Esto podría repercutir en un incremento del gasto de 10.600 millones de dólares.

Lo único que queda es la experiencia

Como una triste ironía, un potencial punto a favor que tienen estos países es un amplio conocimiento de lo que implica afrontar epidemias de manera constante. Si bien la última que tuvo visibilidad mundial fue la del ébola que azotó África occidental entre 2013 y 2016 (dejando más de 11 mil víctimas fatales), recientemente la República Democrática del Congo ha logrado controlar un nuevo brote de esta enfermedad en su territorio.

A eso se suma la recurrencia de epidemias producidas por las pésimas condiciones de vida de la población como el cólera, la malaria o incluso el sarampión que en un año mató a más de seis mil personas en el continente.

Uno de los defensores de esta mirada optimista es Dorian Job, responsable de Médicos Sin Fronteras (MSF) en África. “Los países africanos tienen los reflejos más desarrollados en salud pública que en Europa, vamos más rápido y más fácilmente hacia la simplificación de protocolos y estándares médicos, lo que podría permitir una respuesta más ágil”, analizó. 

“No me sorprendería que nuevas soluciones de respuesta a esta epidemia de coronavirus vinieran del continente africano”, concluyó.

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