Géneros

28 mayo, 2020

Caso Barreda: nombrarlo femicida

Días después de la muerte del femicida Ricardo Barreda y a una semana del quinto Ni Una Menos, todavía quedan pendientes temas y luchas a la hora de pensar sobre los distintos tipos de violencias machistas. ¿Cuál es el lugar del feminismo popular frente a estos casos?

Daniela Gutiérrez

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El lunes de esta semana falleció a los 85 años el femicida Ricardo Barreda, quien mató a sus dos hijas, a su esposa y a su suegra con una escopeta el 15 de noviembre de 1992. Fue condenado a reclusión perpetua por triple homicidio en 1995. En el año 2008 se le concedió el arresto domiciliario por buena conducta y por ser mayor de 70 años, pero en el 2014 volvió a prisión, ya que había problemas de convivencia con su novia de ese momento y se consideró que la situación era peligrosa para ella. Lo último que se supo del caso es que, en el año 2016, el juez de Ejecución Penal de La Plata, Raúl Dalto, resolvió “declarar extinguida la pena impuesta”.

En la cobertura mediática del caso, desde 1992 hasta el día de hoy pesó más la palabra del propio Barreda. Se presentó a sí mismo como “un tipo tranquilo que un día se cansó del maltrato que sufría en su casa”, cuando los testigos del caso y la misma Corte sentenciaron que esos dichos son incomprobables, carentes de importancia  y que, incluso, el crimen habría sido premeditado. Es absolutamente repudiable la forma en la que, todavía hoy, una parte de la sociedad, lo posiciona en el lugar de “héroe” o de “víctima”. 

Esta semana, a raíz de su muerte, Barreda fue presentado como femicida pero, al mismo tiempo, hubo referencias al caso del estilo “todavía no se sabe bien qué le pasó”, argumentando que, según los vecinos del femicida, “era un tipo tranquilo”. Esto significa que con que se presente el caso como femicidio no alcanza, ya que el hecho se sigue explicando como pasional, y muestra que las lógicas machistas son de orden estructural y que es ahí donde hay que seguir apuntando la lucha. 

Línea Violeta: La respuesta del feminismo popular ante la violencia machista

La Línea Violeta es una herramienta lanzada a nivel nacional desde la organización Mala Junta. Ésta consiste en un número de teléfono al cual comunicarse en caso de estar sufriendo violencia machista. 

Alejandra Prost, militante de Mala Junta y responsable de la Línea Violeta en la Ciudad de Buenos Aires, explica que ante la mirada estatal -que es meramente punitivista y que está pensada para acompañar a una persona a hacer una denuncia, como si esa fuese la solución a un problema-, desde el feminismo popular se puede ofrecer más que eso.

Alejandra cuenta que “puede ser que hacer la denuncia sea el objetivo de una persona cuando se acerca a una herramienta de estas características, pero también puede que no lo sea”. “Ahí es donde nosotras, como feministas, vemos el lugar que ocupamos. Nosotras también estamos ahí si vos querés contar una situación que viviste y necesitás verbalizarla, discutirla y repensarla. Eso es algo que podemos construir desde el feminismo”, agrega.

Julieta Achquenazi, también militante de Mala Junta CABA y partícipe de este proyecto, explica que “es una herramienta que lanzamos para acompañar situaciones de violencia machista hacia mujeres y hacia el colectivo LGTB+, que siguen sucediendo durante el aislamiento obligatorio, ya que significa permanecer 24 horas con tu agresor”. Además, destacó: “Antes del aislamiento nosotras teníamos otras herramientas de acompañamiento, que se llevaban a cabo presencialmente, pero, en este contexto, se hizo necesario repensar la forma de seguir acompañando estas situaciones”.

Pensar las violencias machistas hoy

A raíz del caso Barreda enmarcado en el contexto actual, cobra importancia hacer un breve recorrido histórico en relación al tratamiento de la violencia de género tanto a nivel mediático, como también institucional y social.

El 11 de marzo de 2009 se sancionó la Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. Alejandra Prost explica que esta ley “amplía la noción de violencia de género y sale de la lógica de la violencia entendida solamente como la violencia doméstica. Habla de violencia obstétrica, laboral, sexual, económica y  simbólica, entre otras”.

“Es una ley que, además, obliga a la creación de un plan nacional de acción para prevenir la violencia de género” destaca, y agrega que queda por “visibilizar una noción aún más amplia de violencia, entendiendo que hay muchas formas de violencia y que también las disidencias atraviesan ese tipo de situaciones”.

Por otro lado, el 15 de noviembre de 2012, a 20 años del caso Barreda, se sancionó la ley 26.791, que significó la reforma del artículo 80 del Código Penal, donde se agregó la figura legal de femicidio como agravante y que se lo definió como “un crimen hacia una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”.

Es por esto que Julieta Achquenazi sentencia que “esa creación de Barreda como la verdadera víctima pierde sentido cuando empezamos a nombrar el caso como femicidio, y empieza a ser analizado desde otro lado”. “El problema no es si la piba salía a bailar, si fumaba porro, o si le decía ‘conchita’ a su pareja. El problema es que la mataron”, destaca.

Por último, como gran hito de la lucha feminista, el 3 de Junio de 2015 se realizó la primera marcha bajo la consigna Ni Una Menos. La movilización se convocó colectivamente en redes sociales a partir del femicidio de Chiara Páez. Alejandra recuerda que fue “un momento donde se hizo masivo el reclamo, y fue un reclamo que nos pegó a todes en un lugar muy emocional”.

Además, resalta: “Era una consigna que tenía algo muy visceral, pero también un pedido muy mínimo que era que ‘no nos maten’. Y ahí generó una respuesta, en la sociedad en su conjunto, que después no fue posible ignorar”.

A una semana del quinto Ni Una Menos, todavía queda mucho por recorrer. Sin embargo, existe la seguridad de que ese recorrido va a continuar creciendo y avanzando para que no haya más Barredas sueltos, para que los medios de comunicación que pongan el foco donde tienen que ponerlo, y para que ningune compañere viva con miedo.

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