El Mundo

1 junio, 2020

A 99 años de una de las peores masacres raciales en Estados Unidos

Entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1921, una turba de blancos invadió el barrio negro de Greenwood en Tulsa, Oklahoma, lo redujo a cenizas y asesinó a al menos 300 personas. El aniversario coincide con las protestas por el asesinato de George Floyd.

Nicolás Zyssholtz

@likasisol

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Mientras una nueva ola de protestas contra el racismo sacude a los Estados Unidos, se cumple un nuevo aniversario de una de las peores masacres ocurridas en su territorio. Una historia que se mantuvo escondida y que, aún hoy, es poco conocida incluso dentro del país.

Entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 1921, un grupo de hombres blancos arrasó con la barriada negra de Greenwood, en la ciudad de Tulsa, Oklahoma. Unas 1200 casas en 35 manzanas fueron incendiadas, y al menos 300 afroestadounidenses fueron asesinados.

Greenwood era conocido hiperbólicamente en la zona como el “Wall Street negro”. Se trataba de una zona poblada exclusivamente por negros, en un estado sureños con estrictas leyes de segregación, pero que aún en ese escenario era muy próspero, con más de 300 negocios y una importante población de profesionales.

El incidente que desató la masacre fue la acusación de abuso sexual a un joven afroestadounidense, Dick Rowland. La supuesta víctima era una adolescente blanca, que sin embargo nunca hizo una denuncia. Después de un confuso incidente en un ascensor, una tercera persona involucró a la policía y fueron las autoridades locales quienes apresaron a Rowland.

Esta denuncia no era novedosa. Otros incidentes similares, aunque de menor escala, al de Tulsa, muchos de ellos ocurridos durante el llamado “Verano Rojo” de 1919, se desataron por hechos similares. La famosa película de 1915, “El nacimiento de una nación” (The Birth of a Nation), de D.W. Griffith, presentaba a los afroestadounidenses como personas de menor inteligencia y sexualmente agresivos hacia las mujeres blancas. Su estreno fue un combustible para la refundación del Ku Klux Klan, e inspiración para la violencia supremacista blanca de los años posteriores.

El 31 de mayo, en la sede judicial donde retenían a Rowland, un grupo de blancos enfrentó a otro de afroestadounidenses. Se produjeron disparos, y estos últimos se retiraron hacia su barrio, Greenwood.

La mañana siguiente, una multitud que se calcula en 10 mil hombres blancos invadió el vecindario y en menos de 24 horas lo redujo prácticamente a cenizas. El gobernador de Oklahoma, James B.A. Robertson, declaró la ley marcial y llamó a la acción a la Guardia Nacional, la policía militar que actualmente está actuando en Minnesota y otros estados del país para reprimir las protestas. Se produjeron múltiples arrestos de personas negras, pero ninguno de una persona blanca.

Nunca se encontraron cuerpos. Actualmente la alcaldía de la ciudad de Tulsa lidera un trabajo de búsqueda de fosas comunes, y aunque a fines del año pasado un estudio geofísico encontró potenciales sitios de excavación, aún no se avanzó en ese sentido.

La masacre fue borrada durante casi un siglo de la historia de la ciudad y del estado, uno de los más conservadores del país. Recién en febrero de este año, líderes políticos del estado, republicanos y demócratas, se comprometieron a avanzar en la inclusión del hecho en los programas de Historia de las escuelas locales.

Centenares de personas se reunieron en la tarde del 1 de junio en Tulsa para recordar a las víctimas de la masacre de 1921. El 99º aniversario coincide con un nuevo momento de tensión racial en Estados Unidos, producto del asesinato de George Floyd, asfixiado por un policía blanco en la ciudad de Minneapolis, Minnesota.

Aunque hoy parezca imposible imaginar a una turba de blancos invadiendo un barrio afroestadounidense y masacrando a sus habitantes, el racismo sigue siendo sistémico en el país, y no solamente en sus fuerzas de seguridad.

La población afroestadounidense tiene menores ingresos que la población blanca, menor acceso a la salud y a la educación. Los negros viven, en promedio, 3 años menos que los blancos, y el contexto actual, están siendo afectados de manera desproporcionada por la pandemia de Covid-19.

Las personas negras en Estados Unidos son quienes alimentan el complejo carcelario-industrial: representan el 40 por ciento de la población de las prisiones, cuando son solamente el 13 por ciento del total de habitantes del pais. Casi el 5 por ciento de los afroestadounidenses será encarcelado en algún momento de su vida; de los blancos, menos del 1 por ciento.

Masacres como la de Tulsa, que se repiten en mayor o menor escala en la historia estadounidense, deben estar presente cuando se intentan entender explosiones como las que sucedieron al asesinato de George Floyd. Son siglos de furia contenida.

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