Deportes

2 julio, 2020

Los derechos se conquistan

Hace 15 años que juega en Boca y llegó a vestir la camiseta de la Selección. Tiene 20 títulos en el club y ya superó a Sebastián Battaglia. Enorme talento, sin embargo muchos la conocen por las redes sociales. A favor del aborto legal seguro y gratuito, en búsqueda de la profesionalización del voley femenino, actualmente exigiendo protocolos de acción contra las violencias, y una mentalidad feminista en el deporte y los clubes. Entrevistamos a la Chu Cossar.

Hernán Aisenberg

@Cherno07

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“Los derechos se conquistan de esa forma: luchando” dice Mariangeles, la “Chu” Cossar, en algún momento de la charla, mientras empezábamos a hablar de su militancia feminista. Pero quedó resonando en el aire, porque más que una frase parece toda una declaración de principios. No sé si se percató en ese momento que estaba parafraseando al poeta y revolucionario cubano José Martí, dudo que haya sido su intención, pero no importó porque soltó la frase con la naturalidad con la que golpea una pelota. Tan desde las entrañas le salió que no quedaban dudas que se estaba presentando ella misma, se estaba dando a conocer.

Podríamos decir también que es jugadora de voley, que hace más de 15 años que defiende la camiseta de Boca como nadie, que en el club tiene más títulos que Sebastián Battaglia (el futbolista que tiene más títulos en la historia xeneize), que es parte de la selección que clasificó por segunda vez a un Juego Olímpico y que está atravesando la cuarentena con la ilusión de representar a la Argentina en Tokio sin que la pandemia le deje su sueño trunco.

Siguiendo los pasos de su hermana mayor Romina, se metió en el único club de aquel pueblo santafecino, porque era lo que hacían los pibes y las pibas de ese y de todos los pueblos que apenas superan los dos mil habitantes. Por suerte en algún momento empezaron las clases de voley, y las hermanas Cossar se entusiasmaron y eligieron esa actividad para salir a conquistar el mundo. 

“Una red, seis de un lado, seis del otro, y el objetivo es que la pelota no pique en el piso. Tiene que pasar por arriba de la red y no se pueden hacer más de tres toques. Obviamente después hay muchas reglas pero ese es el objetivo de base”. Con esa misma simpleza con la que explica su deporte para quienes jamás vieron un partido completo, la Chu se involucra con las causas que cree justas, y hace de aquella simpleza su arma más efectiva.

Hasta que no pique y no nos excedamos en los toques, la pelota está en juego, y así como no da ninguna bola por perdida en la cancha, no da ninguna batalla por perdida en su vida. “Hay que cambiar un paradigma muy grande, porque estamos hablando del voley femenino, pero en realidad estamos hablando del sistema patriarcal”, dice cuando empezamos a hablar del colectivo “Doble Cambio” que formó con otras jugadoras para pelear por la profesionalización de la disciplina.

“Tengo la cabeza dividida en mil cosas y después tengo que rendir de la mejor manera posible, porque yo también estoy representando a un club como Boca”. Sin darse cuenta salta de la importancia de la profesionalización del voley a ser otra vez aquella niña de Tortugas que soñaba alguna vez con ponerse la camiseta de Boca y simplemente jugar el juego que más le apasiona. 

“La pasión del hincha hizo que se genere el mundo Boca, y yo me siento privilegiada por ser parte hace tanto tiempo”, dice la Chu, orgullosa de haber elegido quedarse toda su carrera en su club. Así como suena, la historia de la Chu parece típica. Con sus 15 años abandona su casa natal para entrar a una pensión lejos de su familia, compartir el techo y la comida con quienes van a competir por su mismo sueño, y convivir en soledad con el miedo al fracaso, al rechazo y a la frustración de no poderlo cumplir.

Se que es difícil para los pibes llegar a Primera en fútbol, pero aunque sea tienen ese horizonte y esa posiblidad. Tienen una estructura que les permite dedicarse a eso, pero nosotras no. Incluso mis compañeras de la selección que están en Europa viven de esto hoy, pero tampoco les sirve como proyecto a futuro”, cuenta la Chu, que sabe que la comparación con el fútbol es inevitable pero es cruel. 

“Obviamente que ninguna disciplina va a estar a esa altura, pero no significa que no sea algo a lo que hay que apostar. Además son clubes atléticos, tienen que poder desarrlloarse todas las disciplinas. Hay que generar un cambio social y que se entienda el rol social que tienen el deporte y los clubes”.

Sin quererlo, como en aquella frase martiana, ella misma vuelve a mostrar como la propia desigualdad social se refleja en el deporte. Juntos comparamos esta situación de la diferencia entre las disciplinas con la pobreza que genera el propio sistema neoliberal, que defiende la concentración de poder y riquezas, justificando un falso “efecto derrame” que nunca llega. “Es mucho de la mentalidad que hay también. A los que solo les importa el fútbol después te dicen que si a nosotras nos pagan un sueldo no pueden traer un 9, y no tienen ni idea los números que se manejan en uno u otro lado”, dice Cossar.

Entonces, si ya costaba el sacrificio de cara a la práctica de un deporte no hegemónico, hay que agregar que su sueño es el de una piba en un mundo dirigido por hombres, con reglas que ponen los hombres. Otra la pelea por el reconocimiento y por la conquista de derechos se vuelve vital para Cossar.

“Las mujeres siempre tuvimos que luchar por nuestro espacio y por nuestros derechos, y esta no es la excepción. El feminismo ha llegado para quedarse”, dice la jugadora de la selección, que sostiene que el feminismo fue el mayor acompañamiento que recibieron en esta lucha por la profesionalización. “Necesitas mentes feministas para que se entienda que una mujer tiene los mismos derechos que el hombre”, y otra vez la jugadora profesional se mezcla con la hincha apasionada, y vuelve a cambiar el semblante para mencionar con orgullo que en su club se está debatiendo la aprobación de un Protocolo de Prevención y Acción Institucional contra la Violencia de Género. 

“Estos temas de género son muy importantes abordarlos desde lo colectivo, y Feminismo Xeneize es el ejemplo más grande de eso, de un laburo donde muchas chicas de distintas agrupaciones, filiales, peñas, con distintos pensamientos políticos o lo que sea, pero están a favor de esto. Se pusieron de acuerdo y desarrollaron un protocolo que es brillante”. Agradece al club por abrir el espacio, y sostiene que poner en práctica este proyecto es de vital importancia para Boca -que tiene que dar el ejemplo-, pero principalmente para que las mujeres que habitan el club se sientan más seguras y más respaldadas. 

Pone como ejemplo el caso de violencia que sufrió la novia de Villa, el jugador de fútbol colombiano, y que a pesar del pedido de estas agrupaciones feministas y de algún vocal que se expresó por las redes sociales, la dirigencia del club miró para otro lado. “Lo más importante es que las mujeres violentadas estén bien y acompañadas. Como el fútbol y el deporte en general manejan mucha plata, se piensa más en proteger a los jugadores porque son un patrimonio del club, y eso no está bueno” agregó.
Por estas situaciones la Chu se convirtió en el chivo expiatorio de un montón de machirulos que siguen sosteniendo que estos temas en realidad se usan para perseguir a los jugadores y ensuciar a la institución.

“El protocolo no busca perjudicar a nadie sino que va en contra del sistema patriarcal, en contra del machismo, en contra de la violencia contra la mujer, eso es lo más importante. Lo que siempre se pierde de vista es que en estos casos lo más importante es la mujer que se está sintiendo violentada. Si no lo ven o no lo entienden, es porque son parte del problema” sentencia Cossar que, a pesar de las críticas, siempre eligió expresarse. 

“Sé que no tengo la misma relevancia que otros porque no juego al fútbol ni soy varón, pero las opiniones las voy a seguir dando. Yo soy una mujer, una persona que considera muy importante luchar por ello, y si veo algo que no me gusta lo voy a decir”. Otra vez la lucha, otra vez los derechos, otra vez la reafirmación de convicciones para esta mujer que, además, es traductora pública, militante feminista, multicampeona de voley, hincha de Boca, pobladora destacada de Tortugas (según el Wikipedia) y, por supuesto, conquistadora de derechos.

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