Deportes

18 julio, 2020

El lateral que se convirtió en leyenda

Cada vez quedan menos personas vivas que lo vieron jugar y no hay imágenes que nos sirvan para revivirlo. Nos queda una estatua y los relatos que los más grandes nos van contando. Pasan los años y el recuerdo de Silvio Marzolini está intacto. De los pocos laterales del mundo que logró vencer a la historia y convertirse en leyenda.

Hernán Aisenberg

@Cherno07

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Cuando hablamos de historia del fútbol y de grandes equipos siempre recordamos primero a los goleadores, a los creadores. Después quizá a los arqueros, los defensores centrales o un buen mediocampista central (“centro half”, como decían nuestros abuelos). Probablemente de esa columna vertebral que son el arquero, el líbero, el cinco, el enganche y el delantero salgan la mayoría de los grandes capitanes de la historia y el resto acompañan.

Sin embargo cada tanto surge alguno que rompe el molde, que es diferente, que por su puesto debería acompañar, pero por su talento, su jerarquía o su temperamento no soportan ser actores de reparto. Puedo pensar en los brasileños que han hecho escuela en esas posiciones de acompañamiento. Cafú, Roberto Carlos, Branco, Dani Alves, Marcelo son jugadores aun siendo laterales no dejaron de ser figuras mundiales. Pero fuera de Brasil es más difícil encontrar uno que se haya destacado entre los mejores jugadores del planeta jugando en esas posiciones. Se me ocurren ejemplos como el italiano Paolo Maldini o el alemán Lothar Matthaus pero ninguno de ellos jugó unicamente de lateral.

Quizá por eso lo de Silvio Marzolini es tan extraño. O quizá lo raro ya era que fuera rubio, elegante y se convirtiera en uno de los ídolos más grandes del club de la Ribera. No sabemos bien porqué, pero hace más de 50 años, lejos de las repeticiones y la fama que brindó la televisión después y cada vez con menos gente viva que lo vio jugar, todavía se lo sigue recordando como uno de los mejores laterales izquierdos del país y probablemente uno de los grandes laterales del fútbol mundial.

Nació un 4 de octubre de 1940 en el barrio de Barracas, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, muy cerquita de aquel solar donde unos meses antes de su nacimiento se construiría la mítica Bombonera de cemento que lo convertiría en héroe eterno. Con 19 años debutó en el Club Ferrocarril Oeste, pero rápidamente lo convocaron a integrar el club de sus amores en el que debutó un año después y donde jugó todo el resto de su carrera.

Junto con Roma, Rattin, Valentim, Madurga, Rojitas, el peruano Melendez y tantos otros conformaron el mejor plantel de la historia xeneize hasta la llegada de Carlos Bianchi. Ganaron 6 títulos en esa década, varios de ellos muy recordados por disputarlos hasta el final con su archirival como el día que Roma le atajó el penal a Delem o el día que Boca tenía que dar la vuelta en el Monumental y se prendieron los grifos de agua para impedir el festejo. Marzolini es hasta el día de hoy el 3er jugador con más partidos con la camiseta de Boca, uno de los únicos 5 jugadores en conseguir más de 400 partidos oficiales (408 en total) en la Primera del club de la Ribera y junto con Mouzo uno de los dos bosteros que más veces enfrentó a River (37 ocasiones). Además en el 63 llegó a jugar la primera final de Copa Libertadores disputada por un equipo argentino que no pudo coronar frente al Santos de Pelé.

Además de ser una de las glorias boquenses, Silvio Marzolini era una de las figuras del Seleccionado argentino de la década del 60. Junto con sus compañeros de Boca Roma y Rattin, los delanteros de River Ermindo Onega y Pinino Más, el goleador de Independiente Luis Artime y el caudillo de Racing Roberto Perfumo conformaron una de las selecciones más deslumbrantes del fútbol argentino. Sin embargo, en el Mundial de Chile 62 no les fue bien y aunque llegaron como candidatos a Inglaterra 66, la corona no permitió que avanzáramos de ronda y algunos fallos arbitrales dudosos dejaron a Argentina sin chances frente al local en cuartos de final.

Sin campeonar ni jugar la final, Silvio Marzolini fue elegido por todos los periodistas como el mejor lateral izquierdo del torneo. AC Milan, Real Madrid y FC Barcelona fueron tres de los clubes que vinieron a buscarlo después del mundial, pero Silvio lo rechazó en un momento donde la diferencia salarial entre Europa y Argentina no eran tan estrafalarias, donde viajar implicaba alejarse de la selección nacional y principalmente de los colores que amaba desde chiquito. Eligió quedarse en casa, con su gente.

En el 69 si bien ganó la primera Copa Argentina de la historia y le tocó dar la vuelta olímpica en el Monumental, fue parte del equipo que vivió la tragedia de quedar eliminado del mundial jugando ese partido decisivo en la Bombonera. “Fue una fatalidad, éramos más que Perú” dijo Silvio dolido.

En 1971 varios clubes estaban endeudados con planteles y AFA empezaba a promover el recorte de jugadores profesionales. El contexto nacional de dictadura, violencia y peronismo proscripto tampoco ayudaba y varios jugadores importantes de Argentina encabezados por Pato Pastoriza de Independiente deciden ir a la huelga para dar un doble mensaje. Decirle a las autoridades de fútbol que no se olviden que ellos también eran laburantes y respaldar al resto de los gremios con el peso específico que pueden tener los futbolistas a nivel social. 

Alberto J Armando era presidente de Boca y estaba bastante cerca del gobierno de facto. Había decidido no endeudarse con los jugadores para no darles motivo para que se sumen a la huelga. Sin embargo varios referentes del plantel liderados por Marzolini se unieron al paro para acompañar a sus colegas. Esto generó roces muy fuertes y el presidente de Boca empezó a poner trabas en la continuidad del lateral en el club.

Primero hizo caer una venta a un club francés y en 1972 lo dejó libre con el pase en su poder, pero con un permiso solo de firmar con cualquier club del interior del país. Marzolini con 32 años y sin la posibilidad de volver al club, decidió colgar los botines de manera temprana e iniciar su carrera como entrenador.

Si bien no fue tan exitosa su carrera como Director Técnico, nadie le podrá quitar nunca la chapa de haber sido campeón dirigiendo a Maradona. Después de ser varias veces goleador argentino jugando en Argentinos Juniors y antes de seguir su carrera en Europa, la joven promesa del fútbol argentino tuvo su paso fugaz pero eterno por el club de La Ribera y ahí lo esperaba Miguel Brindisi como figura indiscutida y una vieja gloria del club que ahora miraba desde el banco.

No solo fue el único título del Diego en Boca y en Argentina, sino que fue el único título de Marzolini como entrenador. Ambos ídolos volvieron a cruzarse en el club en 1995, pero esta vez sin la misma suerte. Después de perder ese campeonato de manera insólita, Mauricio Macri llega al club, rescinde el contrato de Marzolini y tensa la relación con Maradona aunque el diez elige quedarse a terminar su carrera ahí.

Después de 20 años de carrera como entrenador sin lograr afianzarse en la primera, el ex lateral recala en Banfield para hacer un trabajo en inferiores que mantiene durante 10 años con muchísimo éxito. Cvitanich, Dátolo, Paletta o Bilos fueron varios de los jugadores que pudo promover a primera y temrinaron con carreras muy éxitosas. En 2008 se retira del fútbol aunque hace algunos aportes en el periodismo deportivo y especialmente como asesor de la Secretaría de Deportes.

Este 17 de julio y a punto de cumplir 80 años Silvio Marzolini perdió su partido final con un cáncer que venía jodiendo hace tiempo atrás. Nos queda su estatua en Brandsen 805 y los relatos orales que deberemos transmitir de generación en generación.

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