América Latina

26 julio, 2020

El 26 de julio cambió la historia

Un día de 1953 un acontecimiento marcó un antes y un después en la historia de Cuba y de toda América Latina. Un grupo de hombres y mujeres con Fidel Castro a la cabeza asaltó el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Comenzaba así la Revolución Cubana.

Podría haber sido una escaramuza más en la larga historia de enfrentamientos entre grupos insurgentes y Fuerzas Armadas en América Latina. Un grupo de rebeldes que se oponía a una dictadura sangrienta intentó dar un golpe asaltando un cuartel, fueron derrotados y en los días siguientes torturados y asesinados. El 26 de julio de 1953 podría haber quedado en eso.

La independencia se ahoga en las entrañas del monstruo

En 1898 Cuba logró su independencia de España luego de tres años de guerra que en realidad tuvieron sus orígenes en el primer levantamiento de 1868. Sin embargo, poco antes de que las y los cubanos derroten al colonialismo europeo, Estados Unidos declaró la guerra a España y estableció una democracia tutelada que alternó con gobiernos dictatoriales e intervenciones de los marines.

Así fue truncado rápidamente el sueño de José Martí (que falleció durante la guerra en 1895). El poeta y revolucionario cubano había escrito poco antes de su muerte que luchaba para “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”. Y agregaba: “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.

Martí prepara el asalto al Moncada

El 10 de marzo de 1952 el sargento Fulgencio Batista dio un golpe de Estado pocos meses antes de las elecciones. Se había roto así un frágil pero continuado orden constitucional generando el descontento en amplios sectores de la población. 1953 se perfiló entonces como un año especial. Era, ni más ni menos, que el año del centenario del natalicio de José Martí.

El 15 de enero el estudiante Rubén Batista Rubio fue asesinado durante una represión a una manifestación estudiantil. Los universitarios se habían movilizado por la profanación que se había hecho al busto del líder revolucionario asesinado en los años ’20, Julio Antonio Mella.

Dos días después de la muerte de Rubio una enorme manifestación estudiantil llenó las calles de La Habana. Entre la multitud se encontraban los hombres y mujeres que meses después conmocionaron al país. Como alegó Fidel Castro, el ideólogo de ese plan fue el mismo José Martí.

De Siboney al cuartel

A 17 kilómetros del cuartel Moncada, en el centro de Santiago de Cuba, se encontraba la granja Siboney. Allí, los combatientes alquilaron una pequeña chacra a la que le dieron la fachada de establecimiento avícola. Nadie, salvo la dirección del movimiento, sabía cuál era el objetivo de ese traslado Siboney hasta el momento en que llegaron.

El 26 de julio de 1953 fue domingo. Desde la noche del sábado hombres y mujeres se prepararon. No tenían bazookas, ni morteros. Tenían unos cuantos fusiles, casi todos comprados en armerías ya que muchos se hicieron pasar por cazadores de animales. Tenían carnets que los habilitaban a comprar y les fue tan bien que las últimas armas las adquirieron a crédito. Además habían obtenido uniformes del ejército. El factor sorpresa era la clave.

Sin embargo algo falló. Por ser época de carnavales la guardia del cuartel había sido reforzada y existían postas “cosacas” (que se movían de un lado a otro) en las afueras que rodeaban el regimiento. Los vehículos que transportaban a los combatientes chocaron con esta guardia y entonces “el resultado fue que el combate se empezó a desarrollar fuera del cuartel, y el combate tenía que desarrollarse dentro del cuartel”, explicó Fidel en una entrevista de 1978.

De hecho, el líder cubano señaló que “si no llega a ocurrir el incidente de la posta cosaca, nosotros tomamos el cuartel, porque la sorpresa era total. El plan era un buen plan. Y si fuera necesario hacer un plan ahora, con la experiencia que ya tenemos, haríamos un plan más o menos igual”.

Si bien en el combate murieron más soldados que revolucionarios, la dictadura desató durante los cuatro días posteriores una cacería que incluyó la tortura y asesinato a prisioneros y heridos.

Fidel, atrapado en un bohío algunos días después, se salvó gracias a la intervención de un teniente de la dictadura. El hombre de apellido Sarría, jefe de la patrulla que los hizo prisioneros, reconoció al líder del movimiento y evitó que sus hombres lo asesinaran en el momento. “Las ideas no se matan”, repetía mientras se llevaba detenidos a los insurgentes.

Una derrota militar que se convierte en victoria política

Fidel, junto a otros sobrevivientes, fue enjuiciado y encarcelado en la Isla de Pinos. En el alegato de aquel histórico juicio expuso el programa y las motivaciones del movimiento. “La historia me absolverá”, sentenció.

Sin embargo la presión popular obligó a Batista a declarar una amnistía a los presos del Moncada que se exiliaron en México. Allí prepararon un nuevo grupo que adoptó el nombre de esa fecha que pasaría a la historia: 26 de julio. Un médico argentino se incorporó sin saber que ese sería su primer paso a la inmortalidad.

Fidel volvió a pisar Santiago varios años después: el 1ro de enero de 1959, con Batista huyendo del país y al frente de un ejército rebelde que se extendía por todo el territorio de Cuba.

Este 26 de julio se cumple un nuevo aniversario desde que, en palabras de Fidel, comenzó “la última y definitiva etapa de la contienda por la independencia nacional”.

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarlo cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas

¿Querés uno de nuestros libros?

Podés conseguirlo a precio promocional haciendo click en la imagen. ¡Escribinos y te contactamos para hacértelo llegar!

Conseguilos