Batalla de Ideas

30 julio, 2020

Semillas en movimiento

Bajo el lema “Alimentando la vida, en Libertad y Soberanía”, desde el pasado domingo 26 de julio y hasta al 1 de agosto tendrá lugar la “Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas”. En varias regiones de nuestro continente esta fecha marca el comienzo de la siembra, y el 1° de agosto se celebra el día de la Pachamama, considerada dueña de las cosechas y de la vida.

Tamara Perelmuter

@tamiperelmuter

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Según refiere el comunicado de convocatoria a la iniciativa, la Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas es un “reconocimiento hacia las comunidades campesinas e indígenas, que han sabido conservar y multiplicar la sabiduría milenaria que encierra cada semilla, produciendo alimentos saludables, en armonía con la naturaleza”.

El evento está sobre todo impulsado por el Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) y se realiza desde 2015. Según Enso Ortt, integrante de la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) y del MAELA Argentina, “ese año se concretó la semana continental como respuesta al poder corporativo de las multinacionales que intentaba, una vez más, influenciar en el Congreso Nacional para aprobar una modificación de la Ley de Semillas”.

Agregó: “En ese contexto álgido, varias organizaciones nos fuimos nucleando y pensando qué estrategias nos podemos dar para hacer frente. Si bien ya se venía haciendo un laburo de base en la organizaciones que tiene que ver con el resguardo, el intercambio a través de ferias, nos estaba faltando articulación, que nos permitiera desde lo comunicacional poder transmitir al resto de la sociedad la importancia que tienen las semillas nativas y criollas”.

Este año se presentó el desafío de hacer la semana atravesados por la pandemia del coronavirus que, según refiere el comunicado “deja al descubierto las graves consecuencias a la salud mundial que se produce cuando se rompe el equilibrio natural, cuando se atraviesan límites, cuando se quiebran vínculos y relaciones de respeto entre los seres humanos y el ambiente”.

Ante la dificultad de poder realizar muchas de las actividades territoriales que suelen realizarse, en esta oportunidad el programa incluye webinarios (seminarios realizados vía web), videos de difusión donde se pone de manifiesto cuales son las problemáticas que atraviesan hoy las semillas en nuestro país, y también algunas ferias locales de semillas, en aquellos lugares donde es posible realizarlas con las medidas sanitarias correspondientes.

Uno de los webinars que tuvo lugar el miércoles 29 de julio se denominó “Defensa y resguardo de las semillas nativas y criollas para la soberanía alimentaria”. Estuvo coordinado por Patricia Lizárraga de la Fundación Rosa Luxemburgo y Javier Souza Casadinho de RAAPAL, y participaron Alicia Alem del MAELA, Santiago Sarandón de la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE), Silvia Ferreira (ISEPSI) y Alberto Chiavarino de la Secretaría Agricultura Familiar Campesina Indígena (SAFCI), quien planteó los desafíos que se están planteando desde el Estado para avanzar en el mejoramiento, el resguardo, la multiplicación y el intercambio de semillas nativas y criollas. Asimismo, se estrenó el vídeo federal “semillas en movimiento”.

Misiones es el epicentro de las actividades. Allí existe desde hace tiempo un espacio de articulación en el que participan diversas organizaciones sociales de productores y productoras; y estatales denominada “Movimiento por las semillas campesinas”, desde donde se está organizando esta semana en clave local y cuenta con dos iniciativas. Por un lado, la realización de algunas ferias locales de intercambios de semillas en aquellos lugares donde existen las ferias francas, mercados locales donde los productores se acercan todos los sábados a ofrecer sus productos a las ciudades.

Por otro lado, la canasta viajera denominada “Semillas viajeras polinizando soberanía”. Una propuesta novedosa que consiste en semillas que se trasladan en una especie de postas entre localidades y chacras de agricultores y agricultoras para que allí se produzcan intercambios. Él o la que recibe la canasta puede aportar semillas, al tiempo que buscar en ella las que este necesitando.

Para Enso, “esto nos dio muchísima alegría porque estuvimos recorriendo desde la zona de Iguazú hasta la zona centro de la provincia, evidenciando lo importantes que son los intercambios ya que los productores necesitan abastecerse de semillas. Las semillas misioneras se quieren mover y se están moviendo”. Como complemento a esto, para Silvia Gonzalez, agricultura, guardiana de semillas, e integrante de la Red Agroecológica de Mujeres Misioneras (RAMMi), es muy valorable que las semillas hayan llegado a manos de agricultores y agricultoras que nunca antes había participado de ferias de semillas, ni tenían la práctica de guardarlas.

Importancia de las semillas nativas y criollas

Desde el nacimiento de la agricultura, agricultores y agricultoras produjeron y reprodujeron sus propias semillas. El proceso de selección y mejora estuvo en sus manos, quienes recurrentemente guardaban e intercambiaban con otros productores distintas semillas para las siguientes estaciones. Son la base de la producción de alimentos, y por lo tanto, son centrales tanto para las y los productores agrarios, como para quienes que habitamos los espacios urbanos y periurbanos. Son también la base de la agrobiodiversidad, y esta se ha convertido en una riqueza estratégica a explotar y controlar.

La FAO reconoce en su informe sobre los Recursos Fitogenéticos del año 1996 que en sólo sesenta años hemos perdido el 75% de las semillas agrícolas que la humanidad generó durante 10.000 años. Para Carlos Vicente, de la organización GRAIN, esto es un Ecocidio que tiene como responsable a la agricultura industrial que avanza en la privatización de las semillas, profundiza su control corporativo mediante los derechos de propiedad intelectual, destruye los territorios, despoja a las comunidades e impide que las semillas nativas y criollas se sigan multiplicando.

Esta semana se propone valorizar las semillas y la necesidad de crear mecanismos para que éstas se sigan desarrollando y compartiendo. Para Silvia, “cuando hablamos de cuidar las semillas nativas y criollas, estamos hablando de cuidar todo el medio ambiente natural, social y política, nuestra comunidad, la alimentación, estamos cuidando la vida”. Y en este proceso, el rol de las mujeres ser central “y lo queremos fortalecer, concientizar, estar unidas. Por eso creamos la red”.

Para Vicente, “es muy importante esta semana porque necesitamos poner en el centro del debate la cuestión de las semillas, básicamente por dos razones. Primero, tenemos que considerarlas un bien común tanto como el agua, el aire, la tierra. Las semillas agrícolas son la única oportunidad que tenemos de alimentarnos y cuidarlas es una responsabilidad que tenemos como sociedad poniendo, en el centro a quienes históricamente lo han cuidado: los pueblos originarios, las comunidades campesinas, los agricultores campesinos. Segundo, debemos resguardar estas semillas de la depredación que están produciendo sobre ellas las corporaciones”.

Una vez terminada la pandemia, “tenemos el desafío de que vuelvan con más fuerza las ferias de semillas, y volvamos a tener ejemplos vivos de biodiversidad que los pueblos hemos mantenido durante miles años. La crisis climática y las crisis de biodiversidad no van a poder enfrentarse si no disponemos de semillas variadas y de productores que las cuiden, las multipliquen, las intercambien y las produzcan”.

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