Mundo Gremial

10 agosto, 2020

Paula Cozzi: “La pandemia dejó en claro que la clase trabajadora mueve al mundo”

Tercera entrega del ciclo de entrevistas “Sindicalismo y Pandemia”. Este vez dialogamos con Paula Cozzi -delegada general de la Comisión Gremial Interna de la seccional Buenos Aires del Banco Provincia- sobre el rol y los desafíos del gremialismo en la pandemia y las luchas que se vienen.

Laura Oringa

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Paula Cozzi es trabajadora del Banco Provincia. Entró a trabajar en 1993 y actualmente es delegada general de la Comisión Gremial Interna (Seccional Buenos Aires). Forma parte de la Lista 20 como representante de los laburantes del banco desde el 2007. Este año, en el marco de la creación del Comité de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, forma parte de esa instancia como representante gremial. 

-¿Cómo enfrenta el sindicato a la pandemia? ¿Cuáles son las mayores dificultades? ¿Cuál es la situación respecto de las licencias y tareas de cuidado?

La participación del sindicato respecto a la pandemia fue en el comienzo cuando se planteó la cuarentena y quiénes no iban. Para eso se apeló a volantes informando. Después, frente a la situación de colapso el viernes 3 de abril, hubo mucha presencia en los medios explicando la situación. Al día de hoy, no hay mayor información sobre qué se está haciendo en el resto de los bancos frente a esta coyuntura. 

Puntualmente, desde nuestro rol como Comisión Gremial Interna (CGI), una de las dificultades que afrontamos fue tratar de armar la presencia de compañeros y compañeras en sucursales con la menor exposición y riesgo sanitario posible. Había decretos que iban incorporando actividades y operaciones que se podían realizar en sucursales, lo que implicaba más cantidad de compañeros teniendo que cumplir esas tareas. 

Así llegamos a la última tanda de incorporación de actividades. Nosotros pedimos específicamente que quedaran bien delimitados dos grupos de trabajo para que no tuvieran contacto entre ellos. Esos dos grupos van cada una semana o cada quince días, insistiendo mucho en su cumplimiento. 

También estuvimos desde que se decretó la cuarentena -porque en el gremio bancario hubo gente que desde el primer día continuó con funciones operativas como la carga de cajeros- muy pendientes de garantizar el cumplimiento de las medidas de higiene: que se profundizaran las medidas de limpieza en los espacios, que el banco provea guantes, barbijos, etc. Cuando empezó la atención al público con turnos, además del pago a jubilados ventanilla mediante, que se coloquen también las mamparas en los escritorios de atención comercial y en las oficinas internas. 

Luego de mucho diálogo y reuniones virtuales con la Gerencia General, se logró que se abonaran las horas extras presenciales y teletrabajadas cuando los bancos abrieron durante el fin de semana a la vez que operaron con extensión horaria hasta las 17 horas durante dos semanas. En este esquema hubo que tener en cuenta los reemplazos que se necesitaron, dado que hay compañeros y compañeras en situación de riesgo que son funcionarios y no están yendo. 

“La compañera o compañero que está al cuidado de sus hijos tiene un montón de tareas en el hogar que no le permiten realizar una tarea del banco en su casa, por lo que se abogó por el respeto”

Entonces tuvieron que ser reemplazados por otro compañero que no tiene esa categoría. En general, en el Banco Provincia se respeta el convenio colectivo con lo cual no fue dificultoso su cumplimiento. Aunque la situación extraordinaria requirió de una mesa de diálogo para llegar a los acuerdos alcanzados.

En relación al respeto de las licencias y tareas de cuidados no hubo mayores inconvenientes más que casos puntuales. De entrada quedó muy claro y salió circularizado que los mayores de 60, los y las trabajadoras con enfermedades de riesgo y todos aquellos y aquellas que estuviéramos al cuidado de nuestros hijos, eran codificados de una manera particular y estaban exceptuados de concurrir a sus lugares de trabajo. 

Con el transcurso de los días y al empezar a abrirse operaciones, aparecieron algunos funcionarios que intentaron revertir esta situación citando a los lugares de trabajo, pero con la intervención de la gremial se logró frenar. 

La compañera o compañero que está al cuidado de sus hijos tiene un montón de tareas en el hogar que no le permiten realizar una tarea del banco en su casa, por lo que se abogó por el respeto. Lo mismo quienes están realizando teletrabajo. La institución debe ser muy respetuosa con los tiempos que se exigen para cumplir las tareas dado que está en su casa y es muy probable que su compañero o compañera salga a trabajar. Y si tienen hijos, seguramente deban complementar el trabajo con las tareas de la escuela, la comida, la ropa, el orden del hogar, etc.  

-¿Cuál era la situación previa a la cuarentena y cómo cambió? ¿Cómo impactó la exposición mediática de los bancos durante la cuarentena en sus trabajadores? ¿Hay otros métodos de lucha para este momento de pandemia? 

En cuanto a la situación previa a la cuarentena en el banco todos teníamos una gran expectativa frente al cambio de gobierno. Los trabajadores y trabajadoras del país veníamos de una pérdida constante de derechos en los últimos cuatro años y el banco no estuvo exento, aunque desde la seccional Buenos Aires ejercimos bastante resistencia frente algunas cuestiones hasta que logramos frenar esa avanzada. Pero inevitablemente nos pasaron por arriba como parte del contexto que nos tocó atravesar con el macrismo. 

La exposición mediática fue bastante nefasta, nos pasaron por una carnicería. Nos hacían responsables por una situación que como trabajadores nos excede porque la distribución de cómo se paga y dónde se paga jubilaciones, pensiones y asignaciones corría por parte del ANSES y las entidades bancarias recibimos lo que ANSES distribuye. 

Nos estaban poniendo en tela de juicio a los trabajadores y nos cuestionaban a nosotros por qué estábamos exceptuados, si éramos “privilegiados”. Cuando en realidad a esa altura ya estábamos trabajando desde las sucursales para garantizar la carga de cajeros automáticos. Los funcionarios iban y había operaciones internas que se seguían ejecutando de manera remota porque había un decreto que lo decía explícitamente y no por una decisión propia de los y las bancarias. 

Se fue avanzando en ocupar los puestos de trabajo a medida que el Gobierno nacional empezó a habilitar operaciones. Nos mataron a nosotros cuando el cuestionamiento era a los banqueros, no a los bancarios, ahí había que hacer el reclamo: ¿Qué pasa con los cajeros automáticos sin plata los fines de semana o con los cajeros automáticos de los bancos privados que solo están disponibles para su clientela? ¿Por qué los bancos públicos somos los únicos que garantizamos el acceso a efectivo mediante la carga de los cajeros? 

“Hay bancos que determinaron en su momento no entregar las tarjetas a los clientes, porque les sale más barato una cola de cuadras de jubilados y jubiladas al rayo del sol, bajo la lluvia o muertos de frío que invertir en la logística de imprimir y distribuir”

La banca pública hace una erogación para tener sus cajeros los fines de semana y feriados siempre con disponibilidad para que cualquiera retire dinero, sea o no cliente. Y en muchos casos terminamos recibiendo las operaciones de los bancos privados que no realizan esa recarga dado que les ocasiona una puesta de dinero que no consideran rentable. 

¿Por qué los jubilados y jubiladas, pensionados y pensionadas no tenían disponible la tarjeta para retirar dinero por medios automáticos? Hay bancos que determinaron en su momento no entregar las tarjetas a los clientes, porque les sale más barato una cola de cuadras de jubilados y jubiladas al rayo del sol, bajo la lluvia o muertos de frío que invertir en la logística de imprimir y distribuir esos plásticos. 

Ahí se puso como siempre desde los medios en tela de juicio a los trabajadores y no a los responsables. En este caso los banqueros y el ANSES. De hecho, con la extensión de la jornada horaria, quedó en evidencia que no era tal la demanda de atención cuando casi no se acercó gente a operar durante esos días. 

Como decía al principio, había mucha expectativa tanto de la CGI, como de los compañeros, con respecto a lo que se podía revertir y reconquistar frente a lo que se había perdido. Además de profundizar en algunas cuestiones de géneros que habíamos planteado al final del mandato anterior. Con el nuevo directorio y presidente todo eso se iba a concretar. Pero con la pandemia y la cuarentena quedaron un poco relegadas. Al igual que todo un planteo respecto de reclamos por la recuperación de nuestras licencias gremiales, con la devolución de días de paro descontados, retomar el ingreso de hijos de fallecidos y de hijos de compañeros y compañeras en funciones, cumpliendo el artículo 26 del convenio colectivo, junto con otras cuestiones. 

Una vez que se fueron acomodando algunas temas en cuanto a la operatoria diaria, más allá de problemas aislados que se toman de inmediato, fuimos incorporando de nuevo la agenda de demandas. Y se logró, por ejemplo, la incorporación a planta permanente de una tanda de cajeros eventuales que venían de la anterior gestión.

Está funcionando el Comité de Mujeres, Géneros y Diversidades que se creó recientemente y nos venimos reuniendo periódicamente para tratar el armado de un protocolo ante situaciones de violencia de géneros en el ámbito laboral, la implementación de la Ley Micaela y el cumplimiento de cupo travesti trans e incorporación de lactarios.

Los métodos de lucha de la clase trabajadora son siempre los mismos y tienen que ver primero con la concientización de los trabajadores y trabajadoras de que pertenecemos a una clase,  después sobre cuáles son nuestros derechos y estar dispuestos a defenderlos en caso de que venga alguien y nos los quiera quitar. 

“Si algo dejó en claro la pandemia en este tiempo es que la clase trabajadora mueve al mundo. Sin nosotros, no hay posibilidad de que nadie gane plata”

Obviamente que en este momento, si me pongo a pensar en hacer un paro de 24 horas se puede porque de hecho está sucediendo eso en Córdoba por la modificación de su sistema previsional. 

Los métodos van a ser los mismos con pandemia o sin pandemia. Podremos movilizarnos menos, eso es real, no podemos visibilizar los conflictos en las calles. Pero si algo dejó en claro la pandemia en este tiempo es que la clase trabajadora mueve al mundo. Sin nosotros, no hay posibilidad de que nadie gane plata. 

Este momento sirve como clase para tomar conciencia del poder que tenemos y de que siempre que nos lo propongamos y estemos organizados y seamos conscientes de por qué peleamos vamos a poder conseguir lo que queremos, pero siempre con organización. Como esta comisión gremial  hace desde su origen, trabajando al lado de los compañeros y compañeras, sin creernos clase dirigente de nadie sino parte de los trabajadores. Lo que nos diferencia del resto del sindicalismo que se cree una casta superior y que, entre cuatro paredes, terminan definiendo el futuro de los trabajadores. 

Nosotros funcionamos desde el año 2005 al lado de los compañeros, recorriendo sucursales y oficinas. A veces hemos perdido, porque la relación de fuerzas no siempre da para ganar todas las luchas. Pero la mayoría de las veces hemos ganado las peleas y tiene que ver con esto de la conciencia del compañero y compañera de por qué está peleando y reclamando; cuando hace carne sus derechos, es sumamente consciente de que nadie se los va a poder arrebatar. 

Después, se irán dando las instancias para ver cómo avanzamos. Si hay que retroceder o hasta dónde se puede llegar, esa es nuestra manera de trabajar. Lo único que me parece que imposibilita en este momento es la posibilidad de manifestarnos, que no quiere decir que si en algún momento se requiere una medida de fuerza, pueda hacerse de todas formas. 

-¿Qué valoración hace del rol de los sindicatos durante la pandemia?

Esto va atado al acuerdo marco entre la CGT (Confederación General del Trabajo) y la UIA (Unión Industrial Argentina). Yo no entiendo un sindicalismo que no esté al lado de los trabajadores. El rol que han tenido los sindicatos durante la pandemia es el mismo que tuvieron durante los cuatro años del macrismo. No voy a generalizar porque no todos se mantuvieron tan alejados de las bases. Pero en el caso de la CGT y la UIA sí lo hicieron. Entonces hoy no hacen más que repetir la resolución, entre cuatro paredes y entre cuatro tipos, del futuro de los y las trabajadoras del país haciendo un acuerdo donde, en parte, puede garantizar que una pequeña empresa le pague sí o sí a quien no está yendo a trabajar el 75% de su salario.

Ahora bien, ¿qué garantiza ese acuerdo para las multinacionales? Las termina beneficiando. Acá nadie puede creer que después de cuatro años de macrismo las multinacionales no se beneficiaron y no pueden sostener el salario de sus trabajadores por dos, tres o cuatro meses de cuarentena. Es un poco engorroso y contradictorio pensar en “un conjunto de empresas”. 

“Hay cuestiones que se pueden resolver en horas y hay otras que hace meses estamos discutiendo como el tema de la ley para el impuesto a las grandes riquezas”

Me parece que tendría que haber estado un poco más discriminado y sí ayudar realmente a la pequeña y mediana empresa que no puede hacer frente y no a las grandes empresas para las que habría que apurar el impuesto a las grandes riquezas. Justamente para que se pueda repartir y solventar llegando a los trabajadores y trabajadoras que lo necesiten, los desocupados, quienes están parando la olla en los barrios populares, para que el Estado pueda llegar a esa gente. 

Hay cuestiones que se pueden resolver en horas y hay otras que hace meses estamos discutiendo si se saca la ley para el impuesto a las grandes riquezas. Obviamente, ahí entran en juego un montón de intereses y presionan justamente para que no salgan. 

El acuerdo me parece nefasto en función de esta situación, ¿a quién están beneficiando? El rol de los sindicatos tiene que ver con esa percepción y concepción del rol que el sindicalismo tiene que tener. 

Estar siempre al lado de los y las trabajadoras, desde ahí construir, concientizar, escuchar, generar vínculos y que esos vínculos habiliten a que el compañero y la compañera puedan acercarse a nosotros como comisión gremial. Desde lo cotidiano como una categoría o la falta de herramientas de trabajo a cuestiones más delicadas como casos de violencia de género, donde crear ese vínculo significó que compañeras se animaran a hablar y denunciar situaciones que por ahí estaban pasando en la sucursal o en su ámbito privado. 

Es una construcción de sindicalismo al lado de los compañeros y compañeras, es la base que viene practicando la Lista 20 y la CGI desde hace muchísimos años y es lo que aprendí de mis compañeros. El rol de los sindicatos hoy, no tiene nada que ver con el sindicalismo que practicamos y profesamos nosotros hace años.

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