El Mundo

10 septiembre, 2020

Cuando Bin Laden tenía un “ejército de la paz”

Señalado como el responsable de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, supo ser un aliado de EE.UU. y visto con muy buenos ojos por occidente. En 1993, un diario británico fue el primer medio occidental en entrevistarlo como si fuera un héroe.

Santiago Mayor

@SantiMayor

COMPARTIR AHORA

La Unión Soviética dejó de existir en diciembre de 1991. Una de las últimas guerras que había afrontado la potencia comunista se había dado en Afganistán entre 1979 y 1989. El Ejército Rojo invadió el país para apoyar al gobierno de izquierda. Sin embargo fue derrotado por los talibán locales y también por miles de muyahidines internacionalistas llegados de Arabia Saudita, Kuwait, Túnez, Argelia y Egipto. 

Estos últimos pudieron viajar a las montañas afganas gracias al apoyo financiero y logístico de un empresario saudí llamado Osama Bin Laden que también estuvo en el frente de batalla. Aquella victoria, le valió a este hombre el beneplácito de las potencias capitalistas, aunque la consecuencia fuera la implantación de un régimen autoritario y fundamentalista en el país.

Con esos antecedentes, en 1993 el prestigioso periodista británico Robert Fisk viajó hasta Sudán y le realizó una entrevista para el periódico The Independent, la primera para un medio occidental. 

Todavía faltaban algunos años para que Al Qaeda atentara contra sedes diplomáticas estadounidenses y casi ocho para que el nombre de Bin Laden pasara a ser sinónimo de terrorismo internacional y de la “nueva amenaza” para el mundo occidental: el fundamentalismo islámico.

“Un guerrero antisoviético pone a su ejército en el camino de la paz”, se tituló la entrevista en la que el empresario se presenta a sí mismo como “un ingeniero de construcción y un agricultor”. 

Por aquel entonces, la empresa de Bin Laden estaba construyendo una ruta entre Jartum, la capital sudanesa, y Puerto Sudán, a orillas del Mar Rojo. “Hemos estado esperando este camino durante todas las revoluciones en Sudán”, dijo un jeque a Fisk. “Esperamos hasta darnos por vencidos, y luego llegó Osama Bin Laden”, añadió.

El relato del periodista, si bien no oculta cierto recelo a ese enigmático millonario, tampoco ahorra palabras de elogio por su humildad. “Es un hombre tímido. Con una casa en Jartum y solo un pequeño apartamento en su ciudad natal de Jeddah”, escribió.

El héroe anticomunista

Resulta difícil tomar dimensión, a casi 30 años, del impacto global que tuvo la desintegración del bloque soviético. Todavía hoy se ven sus consecuencias. Pero en aquellos primeros años, la exaltación entre quienes combatieron al comunismo, era absoluta. 

Se trataba -desde su mirada- del fin de la historia, del triunfo aplastante del capitalismo como único camino posible en un mundo que finalmente abría todos sus mercados para el desarrollo y progreso de la humanidad.

En esa cosmovisión, el extravagante Bin Laden aparecía como un pintoresco soldado de la libertad (“freedom fighter”), que había asestado uno de los últimos golpes a Moscú.

“Lo que viví en dos años allí, no podría haberlo vivido en cien años en otro lugar”, relató el saudí respecto a su experiencia en la guerra de Afganistán. “Cuando se escriba la historia del movimiento de resistencia afgano, la contribución del propio señor Bin Laden a los mujahedin —y el resultado indirecto de su entrenamiento y asistencia— puede convertirse en un punto de inflexión en la historia reciente del fundamentalismo militante”, añadió Fisk con cierto aire profético.

Según su propio relato, envió miles de muyahidines a combatir y los apoyó con armas y su propio equipo de construcción. Abrió túneles en las montañas Zazi de la provincia de Bakhtiar, para construir dentro hospitales y depósitos de armas para la guerrilla.

Aunque Bin Laden sostuvo que no vio apoyo de EE.UU. a los talibán, estos utilizaron cientos de misiles antiaéreos Stinger de fabricación estadounidense para derribar a la aviación soviética.

Finalmente, consultado sobre qué impacto tuvo en los muyahidines cambiar la guerra santa por las obras de infraestructura, respondió: “A ellos les gusta este trabajo y a mí también” porque “ayuda a los musulmanes y mejora sus vidas”.

 Años después otros medios de comunicación, principalmente estadounidenses, también le harían entrevistas: la revista Time en 1996, la CNN en 1997 y hasta la cadena ABC en 1998. 

Sin embargo, tras los atentados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania ese mismo año, Bin Laden pasaría a integrar la lista de más buscados del FBI y dejaría definitivamente de ser aquel amigable “guerrero antisoviético”. Los atentados del 11 de septiembre de 2001, terminaron por convertirlo en el nuevo chivo expiatorio de Washington para sus guerras de saqueo.

En mayo de 2011 fue capturado y asesinado por soldados estadounidenses en su refugio en las montañas de Pakistán.

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarlo cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas

¿Querés uno de nuestros libros?

Podés conseguirlo a precio promocional haciendo click en la imagen. ¡Escribinos y te contactamos para hacértelo llegar!

Conseguilos