Cultura

15 septiembre, 2020

Víctor Jara: un manifiesto de música y rebeldía

Un 16 de septiembre de 1973 era asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, el cantautor Víctor Jara. Ese día quisieron apagar su voz, pero su canto ya tiene otras bocas y ya nadie lo puede callar. El humilde homenaje de Notas.

Víctor Lidio Jara Martínez nació un 28 de septiembre de 1932 en la provincia de Ñuble, Chile. Hijo de campesinos se crió en un ambiente rural. Sin embargo su madre, Amanda Martínez, era cantante y guitarrista. Esto influyó en la carrera posterior del entonces pequeño Víctor.

A los 15 años ingresó al Seminario para convertirse en sacerdote, sin embargo dos años después lo dejó para realizar el servicio militar. Una vez finalizado este, ya con 21 años, comenzó su carrera musical en el coro de la Universidad de Chile.

Tres años después se unió a la Compañía teatral de Mimos de Noisvander, e inició los estudios de actuación y dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Esto lo llevó a dirigir en 1959 su primera obra de teatro: Parecido a la felicidad, de Alejandro Sieveking.

Mientras estudiaba actuación también continuó haciendo música por lo que a fines de la década de 1950 participó del Conjunto folclórico Cuncumén donde conoció a la cantautora Violeta Parra.

Durante los años siguientes el teatro y la música fueron en paralelo. Grabó su primer disco de villancicos chilenos y en 1961, con Cuncumén, recorrió Holanda, Francia, la Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Rumania y Bulgaria. Ese mismo año compuso su primera canción “Paloma quiero contarte”.

La década de 1960 lo vio convertirse en director en la Academia de Folclore de la Casa de la Cultura de Ñuñoa, labor que desempeñó hasta 1968. También por esos años y hasta 1970 formó parte del equipo estable de directores del Instituto de Teatro de la Universidad de Chile (Ituch), además de trabajar, entre 1964 y 1967, como profesor de actuación en la universidad.

Esos mismos años fueron los de su despegue como cantautor y músico en general. Fue el director artístico de Quilapayún entre 1966 y 1969. En 1966 grabó su primer LP como solista, Víctor Jara, editado por la empresa discográfica Arena. Con la empresa filial chilena de Emi-Odeón grabó el año siguiente Canciones folclóricas de América, junto con Quilapayún.

También se desempeñó como solista hasta 1970 en la Peña de los Parra (una famosa peña folclórica chilena creada por los hermanos Isabel y Ángel Parra en 1965). Allí compartió con varios músicos de la Nueva Canción Chilena como Rolando Alarcón, Tito Fernández, Patricio Manns, Roberto Parra, Violeta Parra, Osvaldo Gitano Rodríguez, entre otros.

En 1969 con la canción “Plegaria a un labrador” ganó el primer premio en el primer festival de la Nueva Canción Chilena, y viajó a Helsinki, Finlandia, para participar en un acto mundial en protesta por la Guerra de Vietnam.

Su perfil político ideológico estuvo claro desde el principio de su vida musical, por eso no sorprendió que durante 1970 participara activamente de la campaña de la Unidad Popular que postulaba a Salador Allende para la presidencia de Chile. Ese mismo año presentó su disco “Canto Libre”.

Con la asunción de Allende, Jara fue nombrado embajador cultural del país y en 1971 pasó a formar parte del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. Además fue compositor de música para la Televisión Nacional de Chile de 1972 a 1973, investigó y recopiló testimonios en Herminda de la Victoria, en los cuales basaría su disco “La población”. También dirigió el homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nobel.

Participó en el trabajo voluntario para enfrentar el lock out de los empresarios camioneros en 1972 y al año siguiente volvió a ser un militante activo de la Unidad Popular durante campaña electoral para el Parlamento.

Cunado el golpe genocida de Augusto Pinochet llegó al gobierno el 11 de septiembre de 1973, Jara fue secuestrado y detenido en el Estadio Nacional de Chile. Allí fue torturado durante días, le cortaron los dedos y la lengua porque sabían que eso era lo más peligroso de Víctor.

Finalmente, el 16 de septiembre lo fusilaron. Tres días después fue encontrado su cuerpo con 44 impactos de bala.

Antes de morir escribió su último poema que fue sacado del Estadio de manera clandestina en pequeñas copias:

Somos cinco mil aquí
en esta pequeña parte la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total
en las ciudades y en todo el país?
Sólo aquí,
diez mil manos que siembran
y hacen andar las fábricas.
Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura.

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Uno muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse
todos los temores,
uno saltando al vacío,
otro golpeándose la cabeza contra un muro
pero todos con la mirada fija en la muerte.
¡Qué espanto produce el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es un acto de heroísmo.
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número
que no progresa.
Que lentamente querrá más la muerte.

Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!
Somos diez mil manos
menos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.

Canto, qué mal me sabes
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos
momentos de infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi.
Lo que he sentido y lo que siento
harán brotar el momento…

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarlo cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas

¿Querés uno de nuestros libros?

Podés conseguirlo a precio promocional haciendo click en la imagen. ¡Escribinos y te contactamos para hacértelo llegar!

Conseguilos