Géneros

6 octubre, 2020

Eliminaron el agravante de “crimen de odio” de la condena por el asesinato de Diana Sacayán

La Cámara de Casación Penal confirmó la condena a cadena perpetua para el travesticida Gabriel David Marino, quien asesinó a la activista de trece puñaladas en el año 2015. Sin embargo, se quitó el agravante de “odio a la identidad de género”, haciendo retroceder una de las mayores conquistas del colectivo travesti-trans.

En junio de 2018, el Tribunal Oral Criminal 4 condenó a cadena perpetua a Gabriel David Marino, principal sospechoso del asesinato de Diana Sacayán. El acusado fue encontrado culpable de matar de 13 puñaladas a la referenta popular el 11 de octubre de 2015 en su departamento del barrio porteño de Flores. Era la primera vez que figuraba el agravante de “odio a la identidad de género”.

El último viernes, la defensa oficial apeló el fallo y la Cámara Nacional de Casación Penal dejó firme la condena a prisión perpetua. Sin embargo, los camaristas retiraron el agravante de “transfemicidio”, generando un retroceso en las conquistas históricas del colectivo.

La Cámara, en la resolución aprobada por mayoría, resolvió “rechazar el recurso de casación interpuesto por la defensa de Marino y confirmar la condena impuesta, con la sola rectificación de la subsunción legal, la que deberá encuadrarse en el Art. 80, inciso 11° del Código Penal -­homicidio calificado por haber mediado violencia de género­”.

Los fundamentos de la Cámara para eliminar la figura de “travesticidio” fueron impulsados por las declaraciones de la jueza Ivana Bloch, que durante el juicio de 2018 había votado en disidencia. Entre ellos, figuran que “el grado de violencia del ataque, ni el lugar en donde estaban emplazadas las lesiones, ni tampoco las expresiones pueden llevarnos a afirmar el elemento ‘odio a la identidad de género’”.

“No se cuenta en el caso con ningún dicho de la víctima que de forma previa haya dado cuenta de una expresión transfóbica por parte del imputado. Tampoco se cuenta en el momento del hecho con ninguna prueba acerca de que Marino se hubiera expresado con insultos o agresiones acerca de la condición de mujer travesti de Diana Sacayán”, sostiene otra de las justificaciones.

Que la justicia le ponga nombre a los crímenes hacia las personas travesti-trans significó el reconocimiento de la violencia estructural y sistemática al que es expuesto el colectivo. La decisión del TOC 4 del año 2018 fue el impulso de una serie de demandas institucionales, tales como la elaboración de una Ley Nacional de Cupo Laboral Travesti Trans, una de las banderas que Diana militó y levantó durante todos sus años de lucha.

El travesticidio de Diana se convirtió en un emblema, y su corporización evidenció la necesidad de su existencia como un fenómeno criminal estructural.

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