Economía

8 octubre, 2020

El pensamiento económico del Che

La vida de Ernesto “Che” Guevara ha sido analizada y estudiada desde diferentes aristas y visiones, pero no así sus desarrollos sobre la planificación económica y la transición al socialismo. Desde Notas ofrecemos un repaso de los mismos.

La dinámica propia que adquiriera la Revolución Cubana durante sus comienzos llevaron al Che a ocupar en primer lugar el cargo de director del Departamento de Industrialización, perteneciente al recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), luego será designado presidente del Banco Nacional de Cuba, en noviembre de 1959, para recalar definitivamente como ministro de Industria en 1960.

Las tareas y problemas cotidianos a los que se debía enfrentar en su labor, así como el debate sobre la planificación económica y el camino a seguir para la construcción del socialismo en Cuba, llevaron al Che a interiorizarse sobre economía, teoría contable, y a un estudio profundo sobre las experiencias soviética y china.

La forma de entender la transición al socialismo y su instrumentación provocaron un arduo debate en aquellos primeros años de la revolución. El Che fue uno de los epicentros de aquellas discusiones, enfrentado desde su rol como ministro de Industria a las posiciones defendidas por los encargados de llevar adelante la reforma agraria.

El eje de las críticas se concentraba en el Manual de Economía Política desarrollado por la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. El Che criticaba fuertemente la idea de que una economía socialista se siga rigiendo con parámetros de tipo mercantil, desde la forma de comprender los salarios hasta los bienes que se producen.

Cuestionaba que una vez el Estado establecía metas de producción, la administración de la planificación se llevase a cabo bajo la misma lógica que en el capitalismo, existiendo transacciones entre sectores productivos bajo la forma de intercambio mercantil. También se mostraba crítico en torno a las formas de entender las empresas y conglomerados industriales.

El sistema presupuestario de financiamiento

La expropiación de las principales industrias llevada adelante por el gobierno revolucionario le planteó al Che un problema que hasta ese momento solo había tenido en una escala menor: la forma que se debía adoptar en el manejo y la administración de las empresas estatales.

La polémica se suscitó sobre la utilización del cálculo contable, propio de los países socialistas del Este o el sistema presupuestario de financiamiento. El Che, firme defensor de este último sostenía que el mismo “puede elevar la eficacia de la gestión económica del Estado socialista, profundizar la conciencia de las masas y cohesionar aún más el sistema socialista mundial, sobre la base de una acción integral”.

Para Guevara una empresa era un conglomerado de fábricas, con una base tecnológica común, una producción similar o hasta una locación geográfica compartida, donde la centralización era un aspecto fundamental. Desde el cálculo económico se consideraba por el contrario como empresa a cada unidad productiva.

Una distinción fundamental entre ambas técnicas era el rol otorgado al dinero. Para el cálculo económico este era un medio de pago, que se utilizaba entre cada unidad productiva y entre cada una de estas y el banco, como ocurre entre los bancos capitalistas y los productores privados. En cambio, el sistema presupuestario financiero entendía que el dinero debía ser solo utilizado como reflejo de precios que permitiera analizar el funcionamiento de cada empresa. Por otro lado existía un fondo centralizado, por medio del cual cada empresa depositaba sus ingresos y recibía los recursos necesarios para el desarrollo de su actividad productiva.

Estímulos materiales y conciencia

La discusión sobre las técnicas contables trajo aparejado un debate más profundo y de raíz filosófica, sobre los estímulos al trabajo y la productividad que debían existir en la transición al socialismo, así como la vinculación entre los diferentes tipos de estímulos, la conciencia y la subjetividad. Aquí el Che retomaba parte de los desarrollos del joven Karl Marx cuando estudiaba el trabajo alienado en los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844.

Como afirmó Itai Hagman, economista y dirigente de Patria Grande, en diálogo con Notas: “Hay una versión caricaturizada de lo que el Che decía, sobre que con la convicción ideológica y una palmada en la espalda se podía lograr la propensión al trabajo. El Che no era tan ingenuo, era consciente de que el trabajo tenía una base material y no se podía pasar de lleno a un sistema basados en otros estímulos”.

Entendiendo que el estímulo material debía estar presente en el periodo de transición como un mal necesario, el Che se oponía a su uso como palanca impulsora fundamental. “Este tipo de palanca adquiere rápidamente categoría per se y luego impone su propia fuerza en las relaciones entre los hombres”, sostenía, advirtiendo que su utilización sin críticas ni miramientos impedía el desarrollo de una conciencia socialista.

Esta concepción sobre la conciencia y los estímulos, se encontraba anudada con una cuestión de fondo, sobre la manera de entender el socialismo. Es decir si este significaba una mayor producción y disponibilidad de bienes de consumo para ser distribuidos de una forma diferente a la ejercida por el mercado en el capitalismo, o si por el contrario el socialismo conllevaba nuevas relaciones sociales y de producción.

Según Hagman “para el Che si una revolución no se planteaba un proceso para transformar el concepto de trabajo implicaba un límite serio al proyecto de construir el socialismo”.

Formas de propiedad y comercio exterior

Una de las críticas fundamentales del Che hacia el Manual de Economía Política de la URSS se vinculaba a las formas de propiedad.

Mientras el manual soviético trazaba una diferencia entre la propiedad socialista estatal que debía regir para la industria y la propiedad cooperativa propia de la agricultura, el Che entendía que esta forma de propiedad, progresiva dentro del capitalismo, era un atraso dentro del socialismo, ya que enfrentaba a agrupaciones de productores propietarios con la sociedad, propietaria de otros medios de producción.

Por otra parte, el Che también se mostraba reticente a la lógica de integración comercial que la URSS llevaba adelante dentro del campo socialista. Para Guevara el modelo soviético muchas veces era similar y reproducía las relaciones comerciales entre los países capitalistas.

Leandro Navarro – @navarro_lean

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