Cultura

12 octubre, 2020

The Boys: la noble gesta de matar superhéroes

La serie de Amazon Prime Video cuenta la historia de un grupo de perdedores en unos Estados Unidos de ficción, pero no tanto. Fiel a su origen de cómic, con tono de comedia cínica y bastante de violencia innecesaria retrata elocuentemente algunas de las tendencias políticas más regresivas del mundo actual. Excelente.

Ramiro Acevedo

@raminaturalista

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The Boys es una serie breve (2 temporadas de 8 capítulos y una tercera ya confirmada) cuya mayor virtud está en retomar el recurso del cómic de aventuras y superhéroes como crítica política. Esa intersección tiene grandes antecedentes como V de Vendetta o Watchmen y fue justamente Alan Moore, el autor de estas obras, quien sin quererlo pareciera haber dado en el clavo de por qué The Boys es tan buena.

Hace pocos días Moore concedió una nota como parte de la difusión del estreno de su primera película, The show. Fiel a su estilo de viejo talentoso y gruñón disparó contra las películas de superhéroes, señalando que es imposible que personajes hechos para niñes hace más de 60 años (como Capitán América o Superman) sirvan para pensar temas actuales y que el resultado son películas que infantilizan al público adulto. Difícil discutir su argumento.

The Boys logra apartarse de esa caracterización que hace Moore. Se basa en un cómic homónimo que se inició en el 2006 y su adaptación al formato televisivo trae las “historias de superhéroes” al mundo real. Un mundo violento, hipócrita y con rebrotes fascistas cada vez más explícitos. La descripción que hace de los EE.UU. contemporáneos es terriblemente aguda y por eso pica alto para ser una de las grandes obras de este año.

De antihéroes a matahéroes

La historia de The Boys es la de un grupo de personas que por diferentes motivos comparten la noble misión de matar superhéroes. Todos los que se pueda sin importar los riesgos. Y sobran los motivos. 

La trama nos presenta un mundo en el que Vought, una mega corporación norteamericana, administra un grupo de superhéroes llamado “Los siete”, una versión realista de la Liga de la Justicia en la que Homelander (el análogo de Superman) es un sádico, Deep (Aquaman) un violador y la lista sigue.  Es una historia honesta, que describe a los EE.UU. como un mundo corporativo en el que se proclama la libertad pero se promueve el fascismo, el supremacismo blanco y la homofobia.

Contra “Los siete” se organiza un pequeño grupo de perdedores. Limitado en recursos pero con la determinación y la inventiva del coyote en la caza del correcaminos. El desarrollo de esos personajes es uno de los puntos altos de la historia. No son caricaturas de nada (quizá Hughie se pase de bueno). Son personajes divertidos, con diálogos ingeniosos y una gran dinámica.

Su líder, William Butcher (Karl Urban) es la gran expresión de esas virtudes. Un británico con formación militar que por su historia personal odia a los super con todo su ser y se aísla del mundo para cazarlos uno a uno. Tiene el cinismo que los tiempos requieren, como The comedian de Watchmen.  Lo siguen un perdedor deprimido con todas las letras (Hughie), un médico militar que comparte su odio a los superhéroes (Mother’s Milk) y un francés al que le gusta jugar con explosivos. Cuando la trama avance se sumará una víctima de trata de personas con poderes. 

¿Por qué es tan buena?

Las virtudes de The Boys son muchas. Por un lado es muy divertida. Maneja la comedia muy bien. Cada capítulo es divertido. Tiene diálogos ingeniosos pero sobre todo un don para el absurdo con ciertas dosis de sexualidad y violencia innecesaria. Es un poquito gore en eso. Se burla también del propio mundo de los cómics, lo que se expresa en los nombres de los superhéroes, sus historias, su actitud ante la corporación de la que son empleados, sus atuendos, etc.

Por otro lado, tiene una trama compleja. No cae en la tentación del complot mega sofisticado, tanto que se hace poco creíble. Es una trama accidentada, en la que pasan cosas no buscadas por los personajes (buenos y malos) y eso impacta en la historia.

El repertorio de personajes es excelente. No solo el hermoso grupito de perdedores. Homelander es un sádico nacionalista -como su nombre indica- que se siente poderoso pero se sabe tonto. Anda por la vida repitiendo discursos tipo Trump y hasta el peinado es parecido. Su jefa, personificada por Elizabeth Shue (la rompe) es una manipuladora que lo seduce como si fuera un niño. A Train (una especie de Flash negro) se presenta como un deportista de elite obsesionado por la fama al punto de consumir esteroides y demás. 

El escenario que compone es muy elaborado. Encuentra espacio para incluir más y más elementos de los EE.UU. contemporáneos. Aparecen iglesias que se reúnen en actos masivos para celebrar la llegada de los superhéroes como enviados de Dios, una suerte de secta que pareciera estar basada en la cientología, la búsqueda de respuestas en las corporaciones, el big data y la emergencia de discursos racistas, xenofobos y supremacistas blancos. Esto último se sintetiza en una de las grandes frases de la historia: “Les gusta todo lo que les digo, solo no les gusta la palabra nazi”.

Finalmente, está llena de recursos técnicos. Es una filmación de mucha calidad en escenografías muy bien construidas. De esos recursos se destaca el uso que hace de la música, no solo por la selección de temas que van reforzando la trama sino por unos pequeños video clips que hace en cada capítulo.

¿La mejor del 2020?

Este año es demasiado atípico como para esos rankings de series y películas que tan bien le hacen al mundo. Hubo películas no estrenadas, filmaciones suspendidas, otras que se van a estrenar por streaming y una película de Nolan que sí se estrenó en la que hay espías y complots cuánticos.

Lo que sí es seguro es que The Boys es una gran candidata al podio. Tiene todo lo mencionado y más. Apariciones actorales y giros de la trama de alto impacto que no deben spoilearse,  cierta sororidad de fondo a medida que avanza la historia.

Pero sobre todo es divertida y con gran capacidad para una crítica social muy inteligente que además tiene la virtud de hacerse en tiempo real. Habla de algo que está pasando ahora. Saca a los superhéroes de su inocencia y por eso ya vale la pena.

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