El Mundo

21 octubre, 2020

La victoria del MAS: una conquista regional

Con casi el 90% de las actas computadas y con una diferencia de más de 25 puntos porcentuales por sobre el candidato de la derecha, es un hecho que Luis Arce ganó las elecciones presidenciales en Bolivia. Notas dialogó con Federico Fagioli y Leonardo Grosso, diputados nacionales y veedores de los comicios del último domingo, sobre la injerencia de estos resultados en Latinoamérica.

Daniela Errecarte

@DanoErrecarte

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Este domingo, el pueblo del Estado Plurinacional de Bolivia le quitó el poder a los golpistas con el arma más valiosa de la democracia: el voto. A pesar de los constantes obstáculos impuestos por el gobierno de facto de Jeanine Áñez, la ciudadanía boliviana acudió a las urnas y se proclamó en contra de la dictadura. Con casi el 90% de las actas computadas, la victoria de Luis Arce, candidato al presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), es inminente. Según los resultados preliminares, la diferencia con Carlos Mesa, la figura a la que apostó la derecha golpista, es de 25 puntos porcentuales.

La jornada electoral fue mayoritariamente tranquila: “Había una esperanza puesta en el pueblo boliviano”, dijo Leonardo Grosso, diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires del Frente de Todos, y veedor oficial de las elecciones de Bolivia, en diálogo con Notas. “Arrancó muy temprano, a las 8 abren las escuelas, a las 7 estábamos en el acto inaugural del Tribunal Supremo Electoral, y ya había filas en las escuelas y centros de votación. Pasado el mediodía ya había votado el 70% del padrón”, destacó. 

“A nivel plurinacional, en Bolivia los sectores populares han dado una contundente derrota a los intentos de consolidar un esquema de gobierno neoliberal, conservador, basado en la violencia, el racismo contra los pueblos indígenas, la discriminación y la dependencia”, agregó Federico Fagioli, diputado nacional, quien también viajó a Bolivia como veedor para garantizar la transparencia de las elecciones. 

“Una de las claves de esta derrota fue que luego de asumir el poder de manera ilegal, violenta y sacando por la fuerza a las autoridades constitucionales, durante los meses de gestión política, el gobierno de facto tuvo más de 20 casos de corrupción dentro de su gabinete, más de 17 cambios de ministros en 10 meses, realizó masacres como la de Senkata (La Paz) y Sacaba (Cochabamba), persiguió y criminalizó a opositores y llevó a Bolivia de ser un ejemplo de crecimiento económico a una profunda crisis”, explicó el parlamentario.

En un intento de sabotear la voluntad popular boliviana, la policía detuvo a Fagioli cuando llegó a La Paz, un día antes de los comicios. Sin embargo, horas más tarde fue liberado gracias a la presión de diplomáticos y políticos de todo el mundo. A pesar de estos incidentes, Grosso destacó que “finalmente todas las fuerzas políticas respetaron, aceptaron y confiaron en el resultado electoral que anunció el Tribunal”.

Al final del día, ya era de saberse que Bolivia había recuperado su democracia de la mano del partido liderado por Evo Morales. En palabras de Leo Grosso, este triunfo resulta central para el Estado Plurinacional, “porque es un país que sufrió un golpe de estado, un gobierno de facto, una presidenta autoproclamada, violencia política, social, muertos; pero además crisis económica, crisis sanitaria”.

“Pasó un año muy malo Bolivia, y este conflicto político y social que se desató en esta república se pudo resolver de la mejor manera, democráticamente, con el pueblo votando, con la voluntad popular”, agregó Grosso.

Haciendo un análisis a nivel regional, Fagioli sostuvo que la victoria de Arce “significó un freno a la injerencia del Departamento de Estado norteamericano en nuestro continente, un debilitamiento de las fuerzas de derecha articuladas en el Grupo de Lima y sobre todo, un impulso a la lucha por la dignidad de los pueblos”.

En ese sentido, Grosso destacó que “en un momento donde mucho cuestionan las estabilidades democráticas, donde hemos sufrido distintos tipos de atropellos a al institucionalidad y a la voluntad popular, que uno de los conflictos más grandes de nuestra región se resuelva electoralmente, me aprece que sienta un precedente y sienta un piso del funcionamiento de nuestras instituciones, no sólo en Bolivia, sino en toda la región”.

“Estoy convencido de que se puede empezar a reactivar y reanudar el camino de la construcción de unidad de la Patria Grande, que tomará seguro formas distintas a la de los tiempos con Chávez, pero que sin duda puede tener un cierto piso de acciones que defiendan la integración, la soberanía y la solidaridad”, concluyó Federico Fagioli.

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