Mundo Gremial

12 febrero, 2021

Germán, el mejor de nosotros

Germán Abdala cumpliría años un día como hoy. En plena época menemista enfrentó con militancia y lucidez el ataque a todo lo público.

Sol Martínez Allende* y Sebastián Lastra**

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Compañero del área que hoy llamamos Dirección de Servicios Generales, Germán Abdala inició su militancia sindical en 1975. Enfrentó la dictadura y a la dirección cómplice y entreguista de su sindicato, la Asociación de Trabajadores Estatales (ATE).

En 1984 logró recuperar el gremio de la mano de ANUSATE, la agrupación que construyó junto a Víctor de Gennaro y Claudio Lozano. Ese año elegido Secretario General de la Seccional Capital.

En 1989 fue electo diputado nacional por el Partido Justicialista. Sin embargo, al poco tiempo fue alejándose y asumiendo una posición crítica al modelo neoliberal aplicado por el gobierno de Carlos Menem. En 1992 impulsó la sanción de la Ley 24.185 que habilita la constitución de convenios colectivos de trabajo en el ámbito público.

Tenía dos ideas fuertes. La primera, que les trabajadores del Estado debían tener el derecho a discutir sus condiciones laborales de manera paritaria. Al igual que los demás sectores de trabajadores, debían contar con un convenio colectivo de trabajo. La segunda, que el Estado no es un instrumento neutral sino un terreno de disputa cuyo desarrollo y orientación se encuentra supeditado al sector social que lo gestiona. En función de esto último, alentaba a les trabajadores a discutir ese modelo de Estado. Creía que el rol del sindicalismo en el ámbito público no debía circunscribirse a la mera pelea salarial, sino que debían ser conciente de cuál es su rol en la sociedad y defenderlo porque defender el trabajo es defender los derechos del pueblo.

Queda en el recuerdo sus brillantes intervenciones, durante 1985, en el programa Tiempo Nuevo conducido por los íconos del periodismo de derecha, Mariano Grondona y Bernardo Neustadt: “El Estado tiene color, nombre y apellido, proyecto político, proyecto de vida. No podemos tomarlo como algo abstracto. El que lo corporiza con una política es el responsable. Entonces, el peronismo no se puede hacer responsable de lo que se hizo desde el Estado durante décadas en el país”. 

Y decía también: “Los trabajadores no necesitamos estar siempre en mameluco y pidiendo por un salario. Los trabajadores pensamos también en el país que tenemos; los sectores populares también tenemos un planteo, una propuesta que hacer. No está solo el discurso de un sector dominante”.

Su legado nos deja un modelo de sindicalismo más democrático e inclusivo. Enfrentándose al modelo clásico de la CGT fundó -junto a toda una generación de jóvenes sindicalistas- la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), llegando tan solo a presenciar su primer congreso en 1992.

La CTA fue la primera central en aceptar trabajadores flexibilizades y organizar a desocupades. Por ejemplo, actualmente ATE es el sindicato que abre las puertas a trabajadores contratados, monotributistas y becaries bajo la premisa de que no hay trabajadores de primera y de segunda y que un sindicato es el menos indicado para hacer esa discriminación. Por el contrario, es el que debe organizar la pelea por la estabilidad y los derechos laborales.

A pesar de no tener grandes escritos ni haber alcanzado el mote de intelectual, sus ideas marcan hasta nuestros días el trayecto de nuevas generaciones de activistas de distintas corrientes. Es su legado el que nos dio argumentos, impulso y orgullo para defender nuestros puestos de trabajo durante el embate sufrido en los cuatro años de macrismo.

Ahora que enfrentamos una crisis sanitaria y económica sin precedentes, sabemos que depende de nuestro trabajo de todos los días la manera de lograr que nuestro pueblo pueda superar la pandemia. Porque estamos con tareas de salud y de limpieza, en laboratorios, en el cuidado de los precios de los alimentos, haciendo posible que las ayudas monetarias y alimentarias lleguen en tiempo  y forma a cada rincón del país, etc. Por eso no resignamos tampoco nuestros propios derechos a salarios justos y condiciones dignas de trabajo, como seguramente lo haría Germán.

*Integrante de Estatales de Pie
**Integrante de ATE Conicet Capital – Estatales de Pie

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