El Mundo

23 febrero, 2021

Partido Pachakutik ecuatoriano: debates internos de cara al ballotage

El 11 de abril tendrá lugar el ballotage que definirá al próximo presidente de Ecuador. A pesar de que a último momento se definió que el contendiente de Arauz será Lasso, es innegable que el partido Pachakutik y su candidato Yaku Pérez han jugado y jugarán un rol fundamental de cara a la definición electoral.

Santiago Cavallaro y Lao Campos

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El 2019 estuvo marcado por el estallido social chileno de octubre llamado “Chile despertó”, el cual derivó en una consulta popular que aprobó la redacción de una nueva Constitución. Sin embargo, semanas antes de este estallido, tuvieron lugar en Ecuador movilizaciones masivas contra el paquete de medidas neoliberales impulsado por el gobierno de Lenin Moreno. Allí tuvo un rol fundamental la acción del partido Pachakutik y la lucha de las organizaciones indígenas. Este partido es el mismo que hoy aparece como tercera fuerza en las elecciones presidenciales de la mano de Yaku Pérez, detrás del candidato correísta Andrés Arauz y del banquero neoliberal Guillermo Lasso.

El partido Pachakutik nació en el año 1995 como expresión política del movimiento indígena ecuatoriano, que venía teniendo un fuerte grado de organización desde 1990 para resistir frente al gobierno neoliberal de Sixto Durán-Ballén. En el Pachakutik se inscriben numerosas agrupaciones y confederaciones indígenas, y los principales puntos sobre los que se erige su programa son la declaración del Estado ecuatoriano como un Estado Plurinacional, además de las demandas ambientales frente a las políticas extractivistas.

Ahora bien, el Pachakutik nuclea numerosas etnias indígenas que no siempre tienen una misma perspectiva ideológica, que tienen mucho que ver con los territorios en los que habitan las diferentes etnias. Por ejemplo, Jaime Vargas, dirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), proviene de la etnia Achuar que no tiene muchos miembros, pero que se encuentra muy vinculada con la etnia Shuar, la cual posee alrededor de 50.000 miembros. Ambas etnias provienen de las zonas amazónicas, donde están radicadas las principales empresas petroleras internacionales. Las tensiones entre las comunidades indígenas, la explotación petrolera y el paquetazo neoliberal permitieron que se movilizaran las etnias amazónicas en el año 2019 contra el gobierno de Moreno.

Leonidas Iza, por otro lado, proviene de la etnia Panzaleo, que cuenta con 20.000 miembros y está ubicada en la provincia de Cotopaxi, en la sierra. Las comunidades indígenas serranas conviven con el avance de la explotación minera, que si bien no llegó a representar el 18% del PBI como lo hizo la extracción petrolera según el Banco Mundial, sí ha sido una industria que los gobiernos de Correa y de Lenin Moreno buscaron impulsar, y que será un elemento de tensión fundamental para el próximo gobierno.

Zona de radicación de las etnias amazónicas Achuar y Shuar.
Zona de explotación petrolera.
Zona de radicación de la etnia Panzaleo.
Zona de explotación minera.

Tanto Vargas como Iza se inscriben dentro de una lógica mucho más anclada en la militancia territorial y de base nucleadas en la CONAIE. Por otro lado, traen perspectivas clasistas además de las ambientalistas del candidato Yaku Pérez, quien llegó a ser el candidato del partido no mediante la movilización social, sino al entablar negociaciones con los coordinadores nacionales del Pachakutik (los mismos que Iza acusa por su falta de democracia interna).

Vargas e Iza se encuentran más vinculados a corrientes marxistas, mientras que Yaku Pérez propone una alternativa por lo ecológico, autodenominándose “ecosocialista”. Sin embargo, el Pachakutik y sus coordinadores nacionales han sido financiados e instruidos por la Fundación para el Fortalecimiento de la Democracia (NED) del Departamento de Estado estadounidense. Yaku Pérez también apoyó el golpe de Estado en Bolivia y deslegitimó a los gobiernos de Nicaragua y Venezuela. A pesar de que maneja una retórica progresista, sus propuestas son poco claras. No propone un plan concreto que limite el extractivismo y a las petroleras y desarrolle económicamente a Ecuador. Una de sus propuestas económicas más controversiales fue la creación de un acuerdo comercial con Estados Unidos, en continuidad con las políticas entreguistas de Lenin Moreno. Cabe aclarar que, a diferencia de Vargas e Iza, el candidato del Pachakutik no estuvo presente en las grandes revueltas del 2019.

De todos estos factores surgen las tensiones que hay entre los distintos miembros del partido, y cuya resolución fue tosca. Iza y Vargas retiraron su candidatura criticando a la democracia interna y los mecanismos del partido, acusando a Yaku Pérez de hacerle el juego a la derecha y tildándolo de “políticamente inmaduro”, pero aceptando apoyar al candidato en las próximas elecciones para mantener el proyecto indígena.

Aun existiendo estas diferencias dentro del partido, el Pachakutik logró hacer una gran elección, aunque el proceso electoral se vio ensuciado llegando a su fin. En las últimas horas del conteo y faltando escrutar menos del 3% de los votos, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió no realizar un recuento de votos en una gran parte del territorio nacional. Dicha decisión fue tomada con la presencia de todos los partidos menos el del candidato Arauz, de Unión por la esperanza, y contó con dos votos a favor, uno en contra y una abstención. Luego de la proclamación de los resultados oficiales, la elección arrojó una mínima ventaja a Lasso (19,74%) contra Pérez (19,39%), por lo que será finalmente el candidato que enfrente a Arauz (32,72%) el 11 de abril. Sin embargo, la fuerza política de Pérez todavía cuenta con recursos para presentar una apelación a la decisión del CNE.

Con este panorama político, resta por ver cómo se posicionarán las distintas corrientes dentro del partido Pachakutik frente al ballotage. Los límites que representó el proyecto correísta para las comunidades indígenas, sobre todo en materia ambiental, se encuentran con las perspectivas neoliberales a las que el pueblo ecuatoriano combatió y que se replican tanto en el proyecto de Lasso como en las imprecisiones del proyecto de Yaku Pérez. El correísmo tiene que atravesar un gran desafío, atraer los votos que Yaku Perez tracciona a través de sus propuestas de corte progresista apuntando a los reclamos que el gobierno de Correa dejó de lado. Entre ellos se encuentran los reclamos feministas, la soberanía y autodeterminación de las comunidades originarias y la superación del modelo extractivista junto a un desarrollo económico planificado. Si Arauz no incorpora ciertos puntos de la agenda indigenista, clasista, feminista y ambientalista a su proyecto, las perspectivas de ganar el ballotage contra cualquiera de los otros dos canidatos (teniendo en cuenta que son principalmente anticorreistas y que llamaron a votarse mutuamente) son escasas.  

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